Sí pudiera viajar a la esquina prohibida,
donde un día rocé los flancos de tus labios
a la sombra de una hermosa tarde,
en aquellos días que corrías vaporosa
dejando estelas brumosas con tú raudo andar.
Sí pudiera viajar a la esquina prohibida,
desnudar tú silencio con un gesto de amor terrenal
y contar una a una las veces que tu corazón titilaba,
cuando inocentemente soñaba con tus besos de cristal
poniendo de manifiesto que este verso susurraba
mientras tu risa jugaba con el viento primaveral.
Sí pudiera viajar a la esquina prohibida,
tal vez mis manos volverían a sembrar en tus surcos,
donde florecen los geranios justo antes de la penumbra.
Solo así podre limpiar mis tristezas con tu bálsamo de cerezos.
De eso depende que acaben mis temores y locura,
que deambula en la rosa de los vientos en una de esas mañanas
cuando las sirenas caminan descalzas
buscando un fuego que a v i v a r.





Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo Luis Alfredo y mi voto desde Andalucía
Belerofonte
Gracias Mabel por tu apoyo.