¿Son los partidos de los ciudadanos o los electores pertenecen a los partidos?
Es lamentable pero cierto, hasta hoy, los ciudadanos no han hecho sentir su peso electoral ni su poder de veto a los partidos –entes de interés público pagados por el gobierno. En forma aislada y de forma muy localizada los electores han manifestado su inconformidad social o su hartazgo con el carísimo monopolio de partidos.
Este divorcio entre votantes y postulantes se ha ensanchado como un caparazón de desinterés y conformismo que probablemente cobrará la forma de un “valemadrismo” a la morena en la próxima elección.
Sin embargo, de seguir las cosas como van, ese divorcio podría terminar provocando una ruptura en los canales institucionales de la democracia política y entonces si, las formas de expresión partidarias podrían adquirir tintes violentos y respuestas represivas de Paladio.
La trivialidad de las campañas para elegir liderazgos morenos es elocuente al respecto. Paladinamente los partidos políticos muestran también un profundo desinterés por los comicios y, en su comportamiento, dejan ver a las claras un hecho notorio: están conscientes de que la actual composición de la Cámara de Diputados no tendrá una modificación sustancial y, por lo tanto, fijarán su atención en dos líneas de acción: Una, sostener en una mera estrategia mercadotécnica. el esfuerzo por conservar el número de votos y curules desentendiéndose de la formulación plural de fondo, atenta a la catastrófica circunstancia nacional y, a la vez, vincularla al reclamo de cada distrito electoral.
La Otra, aprovechar la coyuntura electoral, no para competir entre candidatos, sino para competir dentro del partido. Que en el proceso de selección de prospectos, se dé la verdadera polémica por el control de la dirección y la estructura de cuadros.
Y es que la elección intermedia 2021 se ha convertido en la pantalla de los clanes partidarios, y la ciudadanía es un mero convidado de piedra: el idiota ajeno al juego incestuoso de las franquicias. Donde la polémica de ideas y propuestas entre prospectos no tiene sustancia ni debate constructivo; baste ver, localmente, que los contrincantes tetracolores, sí pueden representanr la posibilidad de un verdadero debate con planteamientos, tesis y propuestas programáticas, frente a la estrategia vocinglera de los globos, jingles, caramelos y recetas de cocina de las candidatas del manto azul. O si metemos un poco de cizaña, no hay consistencia entre los candidatos a la «Oscar» y la emergente candidatura de Galonieves que no hace mucho se sentaban a la misma mesa que Lupe la Chinaca y el lucifer del PT.
A causa de la disputa por el control de las cúpulas, las formaciones políticas no partieron de la idea de integrar grupos parlamentarios cohesionados. Nada de eso. A San Lázaro llegarán, no representantes populares, sino representantes de las tribus que hay en los partidos y de su propia ambición facciosa. La “lealtad a la venta» de estos personajes no sólo no va a estar con sus electores sino tampoco con sus “maridajes. Esta especie de transfusión-enchufe, los hará estar con el clan del partido que los sentó en la curul y, en ese juego, la legislatura podría resultar no un contrapeso al presidencialismo absolutista (con o contra mi) sino una especie de «lonja oriental» en donde cada facción reclama su retazo.
Una muestra del desinterés de los partidos por integrar una mayoría parlamentaria cohesionada, que resuelva el herradero legislativo (500 curules bastardas), son los anuncios de los dirigentes del PAN y PRD para mancomunarse electoralmente: una especie de sindéresis entre la doctrina social cristiana y la socialización de la riqueza por el bien común… de su curules.
A este desinterés por la elección intermedia se agrega la campaña mediática que despliegan y de la cual la ciudadanía debería tomar nota… por la mofa de que es objeto. Las cantaletas de Morena, aparte de constituir un increíble ejercicio de desmemoria, constituyen una verdadera burla a los mexicanos. En el afán de exhibir a su adversario, son los ciudadanos el blanco de su escarnio. Esos «spotes y espectácles», que se antellevan la autoestima de los electores:parecen «chistositos» como el «chapulín chispoteado», nomás que el blanco del chiste es el ciudadano desmemoriado, agachón y pueril, al que los “blue-browns” le venden el slogan de «quítale el freno al cambio» una especie de «obvious absurdity» a la que se suma la de «blancasnow» con la proclama de… ¡amamos a los empresarios tanto como a los nacos!
Los partidos y sus prospectos de marketing pueden seguir jugando con la idea de que la política -en lugar de ser la más alta expresión de la cultura- es tan sólo el patrimonio de una heredad monopólica en el poder y de que, los ciudadanos, somos sólo una extensión de esa propiedad o graciosa concesión a ultranza.
Pueden llegar, incluso, a pervertir la democracia en la forma de una partidocracia… y de allí a una firanocracia. La cuestión es que, el creciente malestar social, opera como la hidráulica: encuentra, como el agua, inexorablemente por dónde brotar antes de ahogarse.
CORTEX





Cruzaedo
Ay, ojeras. Ora si que te volaste la barda.
Mira que lanzarte contra el monopolio del poder,
contra los defraudadores de la voluntad popular.
contra los fantoches, convenencieros y taimados
del sistema de -votos por mendrugos- pagados por el erario.
Mi voto, campeador demócrata.
CRUZAEDO
Esruza
Aleccionador, como siempre, yo no sé nada de política, debería interesarme, losé, pero para qué si siempre es lo mismo. Se cancelan fideicomisos importantes, pero se invierte en partidos políticos. Yo lo único que deseo es
que Morena no sea la mayoría pero, actualmente, soy apaartidista.
Muy bueno tu escrito.
Mi voto, y no se me olvida dar click.
Stella
Luis
Un buen análisis, del que siempre se aprende. Un saludo Alfonso, mi voto!
Cortex
Gracias a LUIS por su concepto.
Gracias a ESRUZA por su comprensión.
Y poito obligato con Cruzaedo por sus señalamientos
y por lo de «campeador» .
CORTEX