Ella sueña, princesa embrujada;
allí, donde el olvido habita;
allí, donde los sueños hablan.
.
Su corazón, hecho pedazos,
es un puzle que nadie entiende;
Su remedio es dulce y amargo,
como el amor, como la muerte;
tan triste: dormir para siempre.
.
¿Sigues vagando, princesa,
en sueños a la deriva?
¿Cómo es que no te despiertas?
Aunque parezcas dormida,
en realidad ya estás muerta.
.
Y así termina este cuento de hadas:
en tus mejillas, lágrimas negras;
entre tus manos, rosas de plata.





Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo Leire y mi voto desde Andalucía
The geezer
Enhorabuena por este poema, unos versos aparentemente sencillos, pero que fluyen dejándonos ese sabor, como tu escribiste, entre dulce y amargo.
César
Esruza
Si, es un poema que deja un sabor dulce-amargo.
Mi voto y un abrazo
Estela
gonzalez
Me gustó, amiga. Mi voto y abrazo.
Eli...
@leiregran
Hermoso tu poema, opino lo mismo que Estela.
Un abrazo!