«Esta es una historia ficticia, pero de un romanticismo surreal»
Sabes, todavía tengo la carta escrita de tu puño y letra, la que me enviaste desde Huiramba. Podrás ver que no eras nada lacónico por aquellos días, eras todo !o contraríe: sensible, franco y cautivador. Pero todos cambiamos. En ese tiempo yo no era tan «mandona» pero el frío desamor me hizo subir la guardia. Por eso guardo tu carta cual tesoro de mis recuerdos. Manuscrita en dos páginas: una para mí, la bossy, y la otra para tí, el acorazado. Tengo, además, dos pequeñas tarjetas de otros 14 de febrero memorables, Una de ellas, hecha por tus manos, en la que me dices:
«Que la llama de San Valentín nunca se apague».
Y… no se apagó, persiste en los Ecos de mi poesía.
Recibí también otra amable carta que habías enviado por conducto de lady Castilleja, peto no la entregó ella misma sino que la mandó por cerréo certificado fuera de tiempo. En fin, lo cierto es que las personas son impredecibles: no puedes asumir que las cosas pasarán tal como lo asumiste, una vez que la distancia enfría los acontecimientos. En ella, me dijiste:
«Gracias por tus buenas obras y tu paciencia para tolerar la falta de cumplimiento a mis promesas. Eres una persona extraordinaria dueña de una gran fortaleza. Serías la «socia ideal». Ojalá que alguna vez hallemos la oportunidad de cultivar una relación de negocias, una «joint venture» de vida. Aunque por ahora, «todavía te debo el millón prometido», pues he intentado seriamente pegarle al gordo y, ¡voilá! nos iríamos derechito al Nayar. En fin, habrá que perseverar, carísima Bossy.
Te agradezco los comentarios sobre la clínica en Satélite. Puede ser que ese proyecto resulte beneficioso. Para mí sería la cercanía y la permanencia en ese medió citadino. Me parece que puedo intentarlo una vez más.
Pero hoy me encuentro en la disyuntiva de radicarme o no en Huiramba, pues lo campirano con sus usos y costumbres no me sienta bien y no me convenzo a quedarme. El medio me es hostil y ya no tengo una gran capacidad de adaptación. Creo que soy más «chilango» y puedo «respirar» más libremente allá en la capital.
Me sirve tu comentario Bossy, pues la verdad es que no me nace feliz estar en mi terruño lejos del Nayar y mis Nereidas”.
Armour, el de la armadura brillosa.
CORTEX





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