Decía Germán Dehesa, viajando por el viejo mundo en compañía de su Jaguara y de Azul, convertido en caballero del bien decir, al asistir a la apertura de los trabajos de la Real Academia de la Lengua en Madrid. que visto el paisaje mexicano desde allende el Atlántico no queda de otra que la risa o el pasmo. Y eso es lo que el prolijo escritor, incursionando en el campo de la dramaturgia, son su peculiar estilo satiricón, nos ofreció en su singular obra de teatro «La Peregrinación de los Aztecas»: una serie de episodios oscuros de la historia mexicana, que parecen una sátira política pero también una tragedia o tambien un melodrama. En realidad fue una farsa con tintes de vodevil rosa o una historia de «anarcopunks» globalifóbicos; pero también parece un espectáculo de cabaret de los años ’60 o una agitada sesión actual de la Cámara de Diputados disputándose al doctor Muerte o a la Gordillo, perdón, a las comisiones más lucrativas del quehacer público, dependiendo, como en botica, del ojo y la suspicacia del espectador enajenado por la ira o alivianado por los redobles satíricos de Dehesa: «chícharos helados en calcetín para la conjuntivitis», que su oculista le recetó.
La narración hoy, de las verdades o los matices sobre los hechos que llevaron el destino del país, hasta el mar de desatinos en el que parece estar sumergido, sería reconstruido por un sexteto de actores de primera, cuya peregrinación llega azarosamente a la Gran Tenochtitlán (ahora solo en maqueta); aunque el sable de dos filos de la fina ironía o sarcasmo de la obra produce un extraño efecto: que al contrario de lo que podría esperarse al contar las vicisitudes del peregrinar de un pueblo desventurado, ¡todos se mueren de risa o de pandemia!
Catarsis o cinismo, fatalidad o risa sardónica, el caso es que el escenario se convierte en una «ensalada de locos» en su versión posmoderna. Una mezcla de talentos que, a vuelo de pájaro, no parecen tener nada en común: el primer actor «el Loco» Alre-vés; Ausencio Cruz, el de la mirada cruzada, proveniente del teatro de la carpa; Roberto Sosa, uno de los jóvenes «viejos» talentos del cine mexicano; Amara Villafuerte, conocida por su trayectoria en televisión; y Montserrat Marañón, teatrera universitaria de hueso colorado; sexteto que pone de ídem color la parodia del altar mayor en plena celebración de las «curas floridas al Mictlan».
El malhechor intelectual de las explosiones de risa que arranca esta obra fue el propio Dehesa, quien a petición de los productores, le entró con su proverbial estilo a escribir una obra mexicana en la que puso a actores mexicanos a hablar de México. Audacia no menor si se considera que, en los tiempos que corren, las carteleras mexicanas están de luto y parecen negarse a mostrar alguna obra que no venga respaldada con cinco años de éxito en Londres, New York o Madrid y con presupuesto en dólares. Tal vez, en reciprocidad de la «Montezuma Revange», la Peregrinación de los Aztecas llegue a Broadway un día de estos (aunque la pademia allá está peor). Por lo pronto, esta farándula promete hacer delicias del público que, habitando todavía en la tierra prometida por Huitzilopochtli o Curicaveri, aún espera el milagro del Pejeyac.
«Esta es una historia, explica el Quelite (Sosa) que narra el peregrinar de nuestra cultura en los últimos 800 años y con un agudo sentido del humor nos presenta una realidad a través de situaciones fársicas». El líder Tenoch (Cruz), tlatoani corrupto, decide subarrendar la tierra de Aztlán a un grupo de japoneses para radicar sobre la costa del pacífico a sus obreros retirados, dotándolos del servicio doméstico indispensable (jardineros, cocineras, artesanos, etcj en un alarde de multiplicación del empleo. «No se trata de reír para no llorar porque al final la actividad lúdica trae como consecuencia el aprendizaje: el valor para hacer teatro mexicano y reírnos de nosotros mismos. Cuando lloras te identificas afectivamente y hasta ahí queda la emoción; la comedia necesariamente pasa por la reflexión, y esa es la diferencia», dice el Tenoch Cruz. La puesta en escena también contará con una serie de cortos de animación en video y una mezcla de sonidos urbanos, prehispánicos y electrónicos que le darán ambientación al Show.
SEÑALES ENCONTRADAS. Nuestro gobierno y sus partidos se contradicen como si replantear nuestro futuro fuera deshojar una margarita. Esta doble conducta política que un día alienta el diálogo y el siguiente lo revienta en la Mañanera (de Maña) parece convertir las negociaciones en un simple chantaje, y está generando una terrible incertidumbre, una desarticulación de los interlocutores políticos, a la vez que hace del tiempo un ejercicio de despilfarro: Que él, se fue a la Chontalpa, que el otro está en el Potomac, y un tercero en China, despidiéndose; mientras que la Precisa anda por las europas. Y, claro, si algo vulnera las posibilidades de un Estado, es la incertidumbre, la ausencia de referentes y el albazo como solución a la Morena.
Lo peor de estas señales es que ignoran los signos ominosos provenientes del Potomac -por la obzecación del NO reconocer al señalado por la Victoria- echando al pozo las inversiones, el comercio y el futuro del T-MEC, aumentando la zozobra social —proveniente de la pandemia, las inundaciones, y el incompetente desempeño del gobierno- que advierten del grave deterioro de la situación económica, la simulación y los desatinos de la política y la diplomacia de la 4T.
Don Germán Dehesa: venga a salvarnos de risa, de esta tiznada tourné, con el Arca de su satiricona bonhomía.
CORTEX





Cortex
—Errata- es Obcecación No obzecación
Parece que es un digitazo aZteca.
Cortex
Esruza
No tengo mucho que decir, sólo que me gusta leerte en este tipo de escritos y tus poemas.
Algunos de ellos me sirven para aprender algo más.
Escuchaba por la radio a Germán Dehesa y me gustaban mucho sus pláticas. Creo que ya murió o, ¿No?
Mi voto
Stella
Cortex
Sí, querida hace un lustro que murió Dehesa.
Ganó el premio «Principe de Asturias» en literatura en lengua autóctona.
Me alegra que te gusten mis poemas y mis variaciones temáticas-satiriconas.
Te mando una afectuosa felicitación por tu libro Ecos…
CORTEX
Esruza
Muchas gracias por la información y por la felicitación inmerecida.
Estela