El tamaño del mundo

Escrito por
| 42 | 7 Comentarios

«Mamá, quiero viajar».

El corazón se me puso chiquitico cuando mi muchachito me dijo eso. ¿Cómo le iba a explicar que el dinero no daba para tanto? ¿Qué le importaba a él si los terminales eran un riesgo o que los aeropuertos estaban cerrados?

Aguanté las lágrimas mientras me negaba a que una pandemia que, por cierto, ya me había privado de dejar a mi negrito por primera vez en la escuela para que conociese qué son las clases presenciales, aniquilara también los deseos de mi hijo.

Seguía muda, paralizada, viendo la nada y por dentro sentía que yo no era más que agua salada esperando para desparramarse en el piso.

«Mamá, quiero viajar», repitió.

Me mordí el labio y subí mi mirada al cielo, parecía que ya no había más que hacer, quedaba interrumpir la infancia de mi niño al hacerle entender que las decisiones de los mayores pueden impedir que nuestros sueños se cumplan.

Eso me dolía más, no quería ser la mamá que le rompe la ilusión a los hijos al decirle que los superhéroes son de mentira, que ni las hadas ni los ratones ponen monedas en las almohadas, que los arcoíris no hacen magia. No, pero la impotencia me superaba, solo miraba hacia arriba esperando una respuesta.

«Mamá, vamos a viajar», dijo esta vez mientras halaba de mi camisa.

Ya con las lágrimas saliendo bajé la mirada y lo vi con una sábana en las manos.

«¿Qué haces?», le dije.

Él solo salió corriendo hacia el cuarto. Cuando llegué hasta allá vi que como pudo había puesto dos sillas en paralelo y les pasaba la sábana por encima.

Al terminar su ardua labor dijo lo siguiente:

«Es una tienda, estamos en Japón. Métase mamá».

No lo dudé ni un segundo y lo acompañé en su viaje.

Los horribles pensamientos que tuve al principio se transformaron en vívidas imágenes de mi infancia. Recordé que cuando chiquita, hasta los barriles eran piscinas, la regadera podía ser el mar, que volaba en los hombros de mi papá y que dos manchas del colorete de mi mamá me hacían una famosa mujer de negocios.

Recordé que dentro de mí aún existía el tamaño del mundo.

Comentarios

  1. Mabel

    18 noviembre, 2020

    Muy buen Cuento. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  2. mary poppins

    18 noviembre, 2020

    Muy bonito el cuento. El realismo de los mayores contra la capacidad de imaginar de los niños

  3. Jvilla

    24 noviembre, 2020

    Mary Poppins, que bueno que te gustó. muchas gracias por leer.

  4. Jvilla

    24 noviembre, 2020

    RockNtastic muchas gracias, me alegra que te haya gustado.

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas