¿Cómo reconvertir a Petunia en Barbie? Coma 5 veces al día, comidas ricas en agua: panela y carne fresca; fruta, verdura y brócoli… Y olvídese de lo «light».
¿Y qué hay de la gula, de la bulimia y la ansiedad? ¿Qué demonios provoca ese exceso de peso?
¡El comer de más, naturalmente!
La gente quiere pensar que la culpable de su gordura es una glándula o función orgánica alterada. Esto es cierto en un pequeño porcentaje (6%), pero la simple realidad es que la gente gorda come demasiado intencionada o inconscientemente. La solución es sencilla: no hay curas ni dieta mágicas. La respuesta se puede resumir en dos palabras: comer menos… Y la fórmula del agua lo simplifica: beber mucha agua (tés, cafés, jugos de frutas), alimentos ricos en agua, un mayor número de veces y en menor cantidad.
¿Y los tratamientos con fármacos y otras linduras qué onda?
La frecuencia de la obesidad junto al coronavirus es un problema de salud pública ciertamente grave. Se estima que 37 millones de personas adultas en nuestro país padecen sobrepeso y 11 millones son obesos. La magnitud del problema se mide prospectivamente, ya que para el año 2020 el índice de mortalidad más alto será el de la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares y degenerativas que tienen como sustrato los hábitos excesivos del comer a toda hora y ´onde cae´, junto con una dieta aberrante: de masa, de manteca de chile y de dulce con sus respectivas botanas y «pexi light»: más el sedentarismo al que hoy nos obliga la pandemia del Covid.
Y aunque la medicina ha identificado factores hereditarios constitucionales que contribuyen al exceso de peso, es la sobrealimentación sin duda el factor individual más importante. El problema se origina en un DESBALANCE entre el consumo de alimentos y el gasto de energía del cuerpo «la conversión de alimentos en energía calórica» y que -al no repartirse eficientemente las dosis de comida durante las 15 horas productivas del día- el cuerpo los convierte en reserva grasa, reduciendo la eficiencia de la energía pasiva que el cuerpo necesita para la elimiación metabólica.
También se ha dicho que los obesos «sólo necesitan cerrar la boca» y esto ha provocado que los estándares para medir la eficacia y la seguridad de los fármacos que se utilizan para tratar la obesidad sean más severos que aquellos que se aplican para tratar cualquiera otra enfermedad. La razón es que son substancias típicamente psicotrópicas: estimulantes y antidepresivos que afectan el sistema nervioso emparentados con las anfetaminas como la pseudoefedrina y el redotex.
Así, la obesidad es el único proceso en el que, el fracaso de los medicamentos y el terapéuta, resulta paradójicamente inaceptable.porque el equipo médico que los prescribe está lejos de ser el ejemplo emblemático antigordura (Psico, Nutra, Dietista, Ts-chaman).
Ahora bien, las substancias que actúan sobre la serotonina cerebral reducen el nivel fisiológico de la ingestión de alimentos. La administración de efedrina micronizada y aminoácidos, (precursora de feniletilamina) reduce la sensación del hambre y es una combinación efectiva, ya que bloquea la recaptación de serotonina reduciendo la sensación de hambre y baja el peso corporal al facilitar la dieta.
Finalmente nos encontramos a cada paso y canal de TV una serie de productos —no medicamentos— diseñados para adelgazar: fajas y envolturas térmicas; fórmulas a base de fibras y bagazos micronizados; ricinos, gomas, lactobacilos y laxantes; parches porosos «metalizantes», los hervales y demás yerbas naturistas que «los especialista en cambaceo» venden casa por casa, los que no son sino buenas intenciones envueltas en costosísimos empaques «di’a-tiro pa’zon-zos».
En la práctica todos las terapias están encaminadas a producir un balance negativo de calorías.
QUE FÁCIL… Y QUE DIFICIL TAMBIÉN!
La cuestión es que se requiere menos comida de la que generalmente se come. El ejemplo de la cuerda de un reloj nos permite aclarar las cosas: «si le damos demasiada cuerda (una gran comida) lo trabamos.
En cambio, si graduamos y espaciamos esa cuerda durante el día (5 pequeñas comidas + agua), podemos mantener activa la maquinaria (el cuerpo es una máquina de combustión) y así utilizar óptimamente la fuerza (energía) contenida en esa cuerda (comida).
De ahí el refrán de que «en el manejo efectivo de la obesidad… la medicina es la comida».
Y el agua se convierte en el vehículo facilitador del recambio que experimentan los alimentos en el cuerpo (el metabolismo), ef¡cientando la producción de energía y depurando nuestro organismo, de la misma forma que en la naturaleza: «el agua que corre no se estanca».
CORTEX





Esruza
Muy interesante tu exposición, pero qué difícil debe ser para los obesos cerrar la boca para no comer lo de las cinco comidas en una sola sentada. Tan difícil como para nosotros los flacos subir de peso intentando comer casi todo el día, imposible, al menos para mi, no puedo comer más. Difícil es llevar una disciplina para no subir de peso, pero ahí radica el esfuerzo y el premio son los resultados, pero ¿Y nosotros los flacos, quién se ocupa de nosotros, cuando es muy difícil comer más y más?
Buen artículo, Cortex, ¿harás uno para nosotros los flacos? Sería interesante.
Felicitaciones y mi voto.
Stella.
Cortex
Gracias por tu voto y comento, querida Stella.
Intentaré hacer algo por las flacas.
A lo mejor la «conducta» bossy influye.
Ya lo veremos.
CORTEX
Luis
¡Con lo buena que está la comida- en general! Para mí deberían de inventar la dieta transoceánica, jaja. Un saludo y mi voto, buen texto-.
Esruza
Qué graciosito, doctor
Stella.
Cortex
¿QUIEN, ESRUZA?
YO, ‘O LUIS?
QUE DECIDAN LOS AFINES:
A LAS TWIGYS…
O A LAS TRANSOCEANICAS.
A VOTAR, FALSARINES.
Cortex.