EL VIEJO HOSPITAL

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Ricardo regresaba a su casa de la facultad un viernes por la noche, eran más de las diez. En el camino, le interceptó un drogadicto con un puñal en la mano. Le pidió su teléfono y la mochila.
Él estaba dispuesto a entregar el aparato, pero no la mochila, en ella tenía un trabajo práctico que le costó casi un mes de investigación. Le entregó el celular e intentó correr, en eso recibió una certera puñalada a la altura del abdomen. Gritó, dio unos pasos pero cayó al suelo. El asaltante le sacó la mochila y corrió del lugar. Arrastrándose, Ricardo clamó por auxilio. La noche era fría, las calles estaban vacías.
A poco de perder el conocimiento, apretó  la herida e intentó llegar hasta el hospital de clínicas que sabía estaba cerca de allí. Cayó por última vez justo en frente. Lo último que escuchó fueron los pasos precipitados de los paramédicos y el chirriar de la camilla. Sintió que lo levantaron  a la voz de tres . Después perdió todo contacto con la realidad…
Despertó en una sala de cuidados, le costó abrir los ojos. Un anciano doctor se le acercó con una linterna. Iluminó sus lóbulos oculares y le dijo:
_¿Cómo te sientes hijo?
_ Bien, un poco mareado.
_Es la anestesia, tuvimos que operarte, recibiste una puñalada que dañó órganos importantes, afortunadamente la operación fue un éxito y pudimos salvarte la vida.
_¡Gracias! – dijo Ricardo con voz queda y se volvió a dormir.
Horas más tarde se despertó. Curiosamente se sentía mucho mejor, apretó su herida y no sintió nada. En eso irrumpió en la sala una joven y bella enfermera, le dijo:
_ Ricardo, el doctor ya le dio el alta, puede volver a su casa. Le pasó su ropa y le ayudó a vestirse. Aturdido aún, Ricardo se dejó llevar. Poco recordaba del incidente en la calle con el drogadicto.
La enfermera le hizo firmar algunos papeles y lo acompañó hasta la salida del hospital. Eran como las nueve de la mañana. Hurgó en sus bolsillos, comprobó que aún tenía un poco de dinero. Caminó hacia una parada de taxi.
Pasó por un kiosko y compró un diario. Vio su foto en primera plana. El titular decía: «Joven universitario continúa desaparecido hace diez días. La búsqueda continúa». Sorprendido se acercó al taxista y le dijo:
_ Mire señor, yo soy el del diario, necesito que me preste su teléfono. El taxista entusiasmado, le facilitó el aparato. Ricardo habló con sus familiares y les dijo que estaba en camino de retornar a casa. Todos celebraron la buena noticia.
El taxista se ofreció a llevarlo gratis, pero le dijo que antes debía pasar por la comisaría, para aclarar las cosas. Fueron hasta la Central de Policía, allí Ricardo les relató lo que le había pasado, les mostró la herida.
Dubitativo el investigador le preguntó:
_ ¿Dijiste que llegaste herido hasta el viejo hospital de Clínicas?
_Si, recuerdo que apenas, ya había perdido mucha sangre.- Miró su camisa, pese a que la habían lavado, quedaron algunos rastros de sangre junto a la abertura dejada por el puñal.  Les mostró.
_¿También dijiste que despertaste en el quirófano?
_ Sí, un viejo doctor me dijo que la operación resultó un éxito.
_¿Podríamos ver la herida?- Preguntó el oficial.
Ricardo se levantó la camisa y lentamente quitó el parche. Allí estaba el rastro de la operación, todos se acercaron para verlo de cerca. La herida ya estaba en proceso de cicatrización.
Finalmente dijo el policía:
_ Mire joven, su relato es bastante coherente, lo que no podemos entender, es como te operaron en un hospital abandonado hace más de dos años.
Ricardo le miró sorprendido
_¿Abandonado dijo?
_Si, en ese hospital ya no hay absolutamente nada. Fue trasladado a la ciudad de San Lorenzo en el 2012. Está abandonado desde entonces.
Ricardo se hundió en su asiento, sorprendido con la experiencia que había vivido. No encontró explicación. Los policías le acompañaron hasta el lugar, allí comprobó la realidad. El hospital estaba vacío y sucio. Caminó hasta la zona del quirófano.  No había nada.
_ De aquí salí, dijo al policía.
El oficial se encogió de hombros y le dijo:
_ Es suficiente, te vamos a llevar a tu casa, tus padres estarán preocupados.
Cuando iban saliendo Ricardo escuchó el chirrido de una camilla en el pasillo, volteó repentinamente. No vio nada.
_¿Qué pasa? – le dijo el policía
_No, dada.- respondió Ricardo y salieron a la calle.

Comentarios

  1. Fa

    28 diciembre, 2020

    Un poquito de incertidumbre me dejas, me gusta, pero tendrás que escribir la segunda parte
    Mi voto

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