«De aquellos empresarios que revisan sus cuentas con el ábaco bajo la luz mortecina de un candelabro y bajo la influencia tenebrosa del «Scrooge de Chipinque’
Dionisio -el rival victorioso en amores de Apolo, deidad del vino, las celebraciones orgiásticas y la lujuria de vivir en la mitología griega- es el nombre de pila del prominente hombre de negocios regiomontano, copresidente del Grupo Alfa, con los Ancira de AHMSA, beneficiarios del préstamo preferencial por 250 millones de dólares que el gobierno de Titino Teleprompterles otorgó en 2014 a través de BANOBRAS para evitar su quiebra. A este heredero de uno de los diez consorcios industriales más ricos de la Sultana. don Dionisio Garza y Chapa, no le da la memoria histórica para entender, dice: «que 20 o 30 machetes (se entiende que empuñados) paren un aeropuerto». Y señala que eso de los machetes «lo ve todo el mundo y el inversionista global se preocupa». De esta manera se expresó en el Foro del Instituto de Ejecutivos de Finanzas (la pura alcurnia del Ipade), en el que participó la semana pasada y en el que criticó la conducción económica del gobierno de la 4T, ya que afirmó que el desatino de las acciones gubernamentales ha frenado el crecimiento productivo de la planta industrial.
¿Y qué querrá decir el «Fifí» de Chipinque cuando señala la falta de acciones gubernamentales? Pos’ a la ausencia de un Estado de derecho explicada por él mismo: “ese Estado de derecho debería aplastar el derecho de los pobres, de los ejidatarios, a manifestarse en contra de las acciones del gobierno que los lastiman (la expropiación de sus ejidos a 70 pesos el metro). Así hay que reportar los «20, 30 machetes» que su contabilidad le arrojó a don Dionisio como una especie de pasivo nacional que paró en seco el proyecto de un aeropuerto y preocupó a los inversionistas allende el Bravo.
La acción reclamada en este caso es que los miserables campesinos sean privados de su libertad de de manifestación, la misma que Dionisio utilizó con singular desenfado en el foro del IMEF: O sea, que los jodidos se callen para que no sobresalten a los financistas de alcurnia y para que no espanten a los sacrosantos inversionistas cultivados por Romo. Otro reclamo que el presidente del grupo Alfa hace al gobierno es un combate frontal al contrabando, para que no dañe más a los empresarios formales. Pero don Dionisio olvida que muchos empresarios, entre ellos Alfa y los Ancira de AHMSA del poderoso Grupo de los Diez, asfixiaron su propia planta industrial para convertirse en importadores caros de todo aquello que fabricaban barato, provocando así miles de despidos, muchos de ellos dedicados ahora por el hambre a vender fayuca: compitiendo «deslealmente” a los patrones que los desocuparon para convertirse, ellos sí con derecho, en fayuqueros a gran escala en detrimento del mercado interno y la planta industrial.
En la euforia de su ponencia, el presidente de Alfa pidió al gobierno, que se deprecie el peso en lugar de «apreciarlo» para que él y sus colegas, sean competitivos en el extranjero, por su baratura no por su calidad, olvidándose que esa baratura, proveniente de la devaluación de la moneda, se cobra directamente a la población y más encarnecidamente a los pobres, a los que el «Fifí» del Chipinque propone que el gobierno no les haga caso porque «no entiendo que 20, 30 machetes paren un aeropuerto y luego lo tiren a la basura».
Lo que nunca va a entender don Dionisio es que los pobres no pueden ser más pobres, ni que los ricos deban ser menos ricos socializando la riqueza producida por y para una mano de obra barata siguiendo los preceptos de la doctrina social cristiana. Es muy posible que a don Dionisio y a sus colegas del sindicato empresarial en el foro del IMEF no les de «un vuelco» el corazón para abaratar -atemperar-el costo del managing empresarial y la intermediación financiera- castigando, aunque sea moderadamente, a los ricos, el grupo social más reducido pero, económicamente, el más poderoso de este país.
Parafraseando a don Dionisio: no se entiende que, 20,30 clanes de ricos, detenten toda la riqueza de nuestro país, mientras 70 millones de pobres y otros 40 miserables tengan que ser castigados por la pobreza y, además, callarse para no asustarle los inversionistas al «Fifí» Dionisio. Sólo recuérdese que, el creciente deterioro social, podrá convertir al abstencionismo manifiesto, en el arma plebiscitaria que haga nugatorio el sistema de partidos, el «status quo» de la fake-democracia… y la paz «chicha» amenazada por los tacaños de Chipinque.
CORTEX





Esruza
Tan bueno y lleno de información como siempre.
Mi voto
Stella
Cortex
Gracias, querida Stella.
Siempre tan ponderada.
CORTEX