La “consulta plebiscitaria» y el escenario que de ella se deriva es muy riesgoso, porque los resultados de la misma se entenderían como una victoria o derrota del Ejecutivo. Y todo el mundo lo percibe, excepto la 4T, que el Ejecutivo perdió la «mañanera» de todas sus batallas con el retruécano de “nos cae como anillo al dedo (flamígero de la pandemia). Lo más grave del caso es que fue el propio Pejeyac quien se lanzóél mismo el bumerang. Porque, qué necesidad había de que se involucrara personalmente y sin tapaboca en la Pandemia. Porque, lo cierto, es que el Presidente se enfrenta a una situación adversa y tiene muy poco tiempo para resolverla: la parafernalia de la Peste publicitaria de radio, televisión y encuestas de difusión del régimen se volvió en su contra y la lucha por su transición-permanencia se ha desatado poniendo a todos los actores y fuerzas políticas con los ojos fijos en el 2021.
El colegiado de la 4T no tiene entonces tiempo que perder. Su margen de error y de maniobra se ha reducido. Lo que está en juego es la totalidad del sexenio -con la catástrofe amenazante por encima de nuestras cabezas-púlmones- y el riesgo de que se pierdan otros seis años y billones es muy alto. La acción, la estrategia y la negociación deben establecer con claridad 4 cuestiones fundamentales:
Primero, que ahora se negocia en una posición de debilidad sin Trump.
Segundo, será conveniente hacer a un lado la búsqueda de consensos con todos los partidos y optar por construir una mayoría efectiva: como en el pasado para la transición del FOBAPROA, odiado por el Preciso.
Tercero, se debe buscar el acuerdo más rápido y pragmático con el partido más cercano a sus intereses: el PRI.
Cuarto, se deben precisar cuáles serán las reformas prioritarias y concentrarse en ellas; porque abrir el abanico no tendrá otro efecto que destapar la caja de Pandora.
Es aquí en donde está el meollo del problema que de no ser atendido puede estallar en violencia y desórdenes que hagan al país ingobernable.
Las demandas y los reclamos no se deben meramente a necesidades, gritos y rezagos insatisfechos. Tienen origen en el impase neoliberal que transformó la relación entre los gobernados y el gobierno del voto por mendrugos. La gente ya no está dispuesta a ver en los servicios públicos y en la acción del gobierno dádivas graciosas. Si es ella quien nombra, con su voto, a los funcionarios y paga su jerarquía, espera con razón, ver resultados.
Cada día la gente está más consciente de que los impuestos que paga son excesivos dado lo que recibe a cambio y de que el gobierno los usa mal y con dispendio soslayado con el velo de la austeridad (en los bueyes de mi compadre)
Habrá también muchos que no encuentren razón para protestar, pero son muy pocos los que sigan dispuestos a conformarse con autoridades que mienten, prometen y no cumplen, engañandp con una sonrisa su incompetencia. Lo que no ha cambiado es la manera en que los políticos y siervos dela 4T siguen concibiendo a la población. Al igual que en la colonia creen todavía que somos una masa de ingenuos y párvulos manipulable, formada más que por ciudadanos por consumidores.
Lo cierto es que las circunstancias ya son otras, y el país sí cambió. Nos estamos «faxiando» y el Ejecutivo no puede seguir afirmando que el desempleo y la miseria son transitorios. Seguir negándose a ver la realidad, seguir rehusándose a entender que la gente exige ser oída y atendida, demandando una forma distinta de gobierno es temerario. En teoría, todo el mundo está de acuerdo con la necesidad de una reforma fiscal, pero en la práctica todos le sacan al parche.
En otras palabras: si no se quiere gravar con el IVA alimentos y medicinas se deben proponer alternativas efectivas y viables como reducir a 10% parejo ese impuesto al consumo en todo el país sin excepciones.. Otro tanto ocurre con la reforma laboral en la que, para amortiguar el hambre del desempleo, se podrían trasladar los recursos que el INE obsequia a los proxenetas de los partidos y aplicarlos al programa emergente de desempleo..: Así, cada desempleado obtendría 3 mil 625 pesos y no 74 pesos 80 centavos que ahora recibe por su voto.
Esta es la disyuntiva pendiente entre el Pueblo bueno y el gobierno del Peleyac. Empezar a oír y a entender -DESFAXIANDOSE— para dejar constancia de que, lo que se hace, entra en los bolsillos de la gente, y no en las arcas del Bienestar, la contrareforma energética, y el Tren jauja,
CORTEX





marta otero
Qué gonadas tan azules.
Parece que las tienes en el lóbulo frontal.
Es temerario lo que dices y, peor,
lo que pasa con el desgobierno del Pejeyac.
Mi voto,
Martucela.