El hombre que se encontraba cosas

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A las nueve y media de la mañana Raúl que caminaba con su esposa por la calle, se encuentra con una billetera tirada en el piso. La levanta, la revisa y en su interior descubre que pertenece a un tal Luis. Al mirar la dirección se da cuenta que no quedaba demasiado lejos ahí, y decide ir a devolverla.
—Esperame que ya vengo —Le dice a su esposa y se va.
Al llegar a la casa de este Luis toca el timbre. Lo atiende una señora.
—Buenos días —dice Raúl—. ¿Se encontraría Luis?
—Buenos días. No, acaba de salir. Salió a devolver un documento que encontró ayer tirado en la calle. Si quiere le doy la dirección —Le responde la señora.
Luego de anotarse la nueva dirección, Luis sale en busca de Raúl.
Al llegar a destino lo atiende un simpático viejito que disimuladamente intentaba rascarse el ojete.
—Buenos días. Vine a devolver una billetera y me dijeron que el dueño había venido para acá.
—Ah, si, pero el señor hace 5 minutos que se fue, estaba algo apurado, al parecer se había encontrado un celular tirado en la calle y fue para devolverlo. Era a un par de cuadras de acá. Si quiere le indico como llegar.
Con la nueva dirección anotada, Raúl se despidió del viejo y se fue.
Al llegar se encuentra con un muchacho en la puerta de la casa.
—Hola —dice Luis un poco apurado—. Me dijeron que venía para acá un señor a devolver un celular perdido y que…—Ah, sí —lo interrumpe el muchacho—. Pero ya se fue. En la esquina encontró un Mastín Tibetano que estaba extraviado, por suerte en el collar decía la dirección. Queda un poco lejos de acá, pero si quiere le doy la dirección.

 

Raúl siguió recorriendo diferentes domicilios pero cada vez que llegaba, Luis ya se había ido a devolver alguna cosa que se había encontrado. En ese solo día este tal Luis devolvió un documento, un celular, un Mastín Tibetano, una factura de luz que fue entregada en un domicilio equivocado, un tupper con ensalada rusa, y un termotanque. Raúl siguió tras los pasos de Luis hasta que a eso de las 2 de la mañana dobló mal en una esquina, se metió en una zona llena pasajes, diagonales, cortadas, se perdió y no supo cómo volver.

 

Dos meses más tarde a las siete y cuarto de la mañana sonó el timbre en la casa Raúl. La esposa abre la puerta y se encuentra con su marido sucio, con la ropa arrugada, despeinado y estaba acompañado por un hombre.
—Buenos días señora, mi nombre es Luis. encontré a este hombre que estaba perdido, dice que vive acá.
—Raúl, ¿dónde mierda te habías metido? —exclamó la mujer enojada—.
—Gracias señor por devolverme al estúpido de mi marido —dijo la mujer y se metió de nuevo en la casa.
A los cinco minutos desde afuera de la casa se oye a Raúl gritar.
—!La billetera. Me olvidé de darle la billetera!
Otro grito se escuchó, esta vez es el de su esposa.
—¡Sos un pelotudo!

 

 

 

 

 

Comentarios

  1. Gian

    9 enero, 2021

    Me gustó el relato.

    Saludos y mi voto.

    Gian.

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