al recostar mi cabeza sobre la almohada,
es cuando muero,
y en la absurda inanición,
lloro y me aflijo,
y no existe nada más,
que la desesperación,
ese ahogo emocional incierto,
la agonía de no hallar una salida,
ese camino por el que,
con todas mis fuerzas,
correría hasta que mi corazón,
envuelto en penumbras,
estallara, convirtiéndose en polvo.
Este es mi lecho,
mi ocasión de morir,
noche tras noche, vez tras vez,
sin pausas ni esperas,
derrotado y afligido,
solo, apartado.
Aquí aguardo,
en mi mundo. Un sitio silencioso,
un lugar que solo a mí,
me pertenece,
y me acompaña, y me consuela.
Este es mi lecho,
y en el muero cada noche,
abrazando las sombras,
huyendo del día y de su luz.
Aquí yacen mis sueños,
todos marchitos, sin oportunidad
hendidos en la niebla,
en el valle de lo imposible,
junto a mí,
y a mis recuerdos.
Las odas neblinosas,
son mis sábanas,
la noche mi amante,
y sus brumas mi refugio.
Este es mi lecho,
mi miedo y la desesperación,
aquí duermo, aquí escapo,
aquí es donde la amo,
y me obligo a ir más allá,
y ella sonríe, y abre sus ojos,
las brumas se ciernen,
y el romance se pierde en el rocío.





Gian
Bonito poema.
Saludos y mi voto. Te has ganado un seguidor.
Gian.
JRPineda
Triste pero hermoso. Gracias.
Esruza
Buen poema.
Mi voto y saludos
Estela
Victor
Gracias, Gian, en verdad agradezco tus palabras y tu voto. Saludos desde Gualeguaychú.
Victor
Agradezco tus palabras, JR, son esos momentos donde la melancolía y la frustración irrumpen inesperadamente en la vida. Saludos de Gualeguaychú.
Victor
Gracias Estela, aprecio tus palabras y tu voto. Saludos desde Gualeguaychú
Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo Víctor y mi voto desde Andalucía
Victor
Gracias Mabel, por tus palabras, consideración, y aliento
Tara Ling
Muy lindo, saludos desde Argentina 🙂
Victor
Gracias, Tara, por tus palabras. También soy de Argentina. Saludos
Marta Izbar
Gran poema !
Victor
Gracias Marta, aprecio tus palabras. Saludos