A solas

Escrito por
| 57 | 7 Comentarios

Su marido era insufrible. Ella no podía entender por qué razón la había dejado a solas con él, marchándose a toda prisa con el pequeño. Sus grandes ojos no habían parado de observarla, tan pronto como quedaron a solas. «¿Qué pretende? Me tiene atada y ni siquiera me ha ofrecido un poco de agua… Si ella no regresa a tiempo, creo que me lo voy a hacer todo encima… No me gusta nada su mirada y… ¡Por fin, de vuelta!», ladró la perra, aliviada, identificando la familiar presencia de su dueña, a su regreso del pediatra con el bebé.

Comentarios

  1. gonzalez

    9 febrero, 2021

    Me gustó, Zarita. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  2. Mabel

    9 febrero, 2021

    Muy buena historia. Un abrazo Zarita y mi voto desde Andalucía

  3. eleachege

    11 febrero, 2021

    Interesante relatos y revelador final. Un saludo y mi vooto, Zarita.

  4. Luis

    13 febrero, 2021

    Sorprendente relato con un final mayúsculo y gracioso, un saludo y mi voto!

  5. Alejandro F. Nogueira García

    13 febrero, 2021

    “Zarita es insufrible. Partiendo de una misma frase ha construido dos relatos completamente diferentes, dejando a los lectores cavilando con cuál de los textos se queda.
    En uno de ellos, cuyo título interrogativo ya supone un claro desafío al lector, provoca un giro de 180° en nuestras neuronas en tres o cuatro líneas; como si los lectores no tuviésemos suficientes ajetreos como para que las escritoras nos anden bailando la materia gris de un lado para otro.
    No contenta con eso, en el otro relato, el “viaje” que reciben nuestras células gliales es aún más demencial. Hay que tener la mente bien asentada para no acabar loco después de sufrir los descomunales virajes a los que se ve sometida al leer el texto. Que haya que leerlo tres o cuatro veces para enterarse de lo que pone a pesar de estar perfectamente escrito implica que Zarita ha anticipado nuestros prejuicios y ha jugado con ellos lo que le ha dado la gana. La trayectoria de las neuronas del lector, en este caso, no es un simple desplazamiento; no. Es un imposible tobogán trazado a modo de “banda de Moebius” para el que no todas las cabezas están preparadas. Ante semejante muestra de talento ¿qué puede hacer el “indefensible” lector? Una de dos: o bien denunciar a Zarita por manifiesta “torsión de neuronas ajenas” o bien disfrutar de la fiesta literaria que nos propone. ¿Qué hacer?”

    Disculpa, Zarita, por esta broma-homenaje y muchas gracias por tus aportaciones.

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas