CONTRASTES. Al inicio de lós setentas el gobierno coreano se abocó a analizar las fuerzas y debilidades de su país.
El estudio reveló que la mayor fortaleza potencial de esa nación residía en su gente, razón por la cual había que dedicar todos los esfuerzos posibles para conferirle los medios y los instrumentos idóneos para convertir esa potencialidad en una realidad. Corea convirtió a la educación –y a la disciplina del servicio militar obligatorio de los educandos- en la palanca para transformar á la población y enriquecerla con conocimientos, trabajo y amor a la patria, herramientas y oportunidades de desarrollo personal a su juventud. El éxito de Corea (que hasta en Tepito se puede lograr) habla por sí mismo: número uno en la evaluación de la OCDE y «tigre» en la inventiva comercial.
¡Ojo!, la mayoría de las naciones asiáticas emularon a Corea del Sur y tomaron la decisión de hacer de la educación y la disciplina el factor multiplicador de su desarrollo. Como lo mostró China con la industrialización y la apertura, aprendieron e instrumentaron la lección a cabalidad y convirtieron a la educación en su ventaja comparativa. La SEP-México, cerró la escuela UNO de Hualuasuises Nuevo León, y nos quedamos con el penúltimo lugar antes de Bangladesh
¿Y NOSOTROS QUE? Por más que se realicen esfuerzos, algunos de ellos por demás encomiables, sigue concibiéndose a la educación como un productivo negocio privado y un cómodo modus vivendi al nivel magisterial y burocrático, por lo que no es razonable esperar que los resultados futuros sean distintos a los que hoy tenemos. Nos espera la magia y la prestidigitación que ha dado al traste con el sector salud público provocado el desastre de la Pandemia.
Sin ir muy lejos, una mera oteada al sector educativo (con nueva Jefa) revela que una buena parte del personal escolar es hechiza y hasta funcionalmente analfabeta. Y si vamos más lejos, hay que ver los cuadros de bachilleres y de rémoras Lae’s, chuchas cuereras que integran los más altos círculos del poder político. El problema es evidentemente estructural y requiere de un diagnóstico cabal y un tratamiento a fondo.
¿Y COMO? Debe empezarse por reconocer la naturaleza del mercado laboral. Quienes egresaban del sistema educativo hace setenta años competían con sus vecinos de Barrio y, cuando más, de pueblo o ciudad. La abrumadora mayoría de los empleos disponibles se encontraban cerca del hogar del egresado, por lo que las oportunidades y la competencia por el empleo se reducían a personas con una formación regular y capaces de leer, escribir y contar.
>Es decir, el sistema educativo podía ser bueno o malo, pero todos los que egresaban contaban con una formación más o menos uniforme y competían por los mismos empleos, los más burocráticos. La productividad resultante podía ser baja o alta, pero eso no afectaba mucho el proceso. Se trataba de un mundo extraordinariamente simple. Quien egresa ahora del sistema educativo debe competir con el resto del mundo… Y ni en el fútbol la libramos.
La educación asertiva tiene que formar seres humanos de calidad (bien a la primera), habilitándolos con la capacidad de razonar y decidir por sí mismos. Nuestro sistema actual -incluida una sociedad parental demasiado proteccionista- ni los capacita para la vida productiva ni les confiere herramientas para su desarrollo personal. Es tiempo de iniciar una real cruzada: con el conocimiento como espada y el corazón de león, sin sentimentalismos.
Colofón: En lugar de promover a los “Siervos de la Nación” pagados por el erario del Bienestar como acompañantes vacunadores, se debería tomar esa fuerza joven moldeable para que -junto con el ejército mexicano- tomaran a los ahora “becarios” en edad de cumplir su servicio militar obligatorio constitucional- a efecto de convertirlos en agentes de cambio con el endoctrinamiento del deber social y como guradianes del orden durante la Pandemia.
De esta forma se ayudaria a cumplir con los preceptos del confinamiento, la higiene, la prevención con tapaboca, la sana distancia social, el no acinamiento de grupos y contagios vigilando las restricciones preventivas de los contagios como los antros, cines, templos, centros comerciales, estadios, escuelas, campos deportivos, etc,, etc.
Ambos grupos: Siervos desocupados y Jóvenes en edad militar, cumpliríán con una tarea vital bajo la autoridad militar, mientras la situación general se resuelve con la restructuración de la pirámide educativa y su contribución generosa. sin dádivas, a las tareas y cumplimiento del deber.
CORTEX





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