EL ARTE DE VOLVERSE INVISIBLE (UN SANO PASATIEMPO MUY ESTIMULANTE)

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Hay algo hipnótico en el caminar de la gente. Algo rítmico y seductor. Es una cualidad extraña y desconocida que tenemos los seres humanos: caminar invita a perseguir a quien camina. Me ha pasado mucho, y termino caminando como la persona que persigo, como si me convirtiera en esa persona, como si pudiera adivinar su próximo movimiento.

Es un juego muy entretenido. He durado horas imitando el caminar de cientos de personas, y con el tiempo me he vuelto muy bueno absorbiendo los estilos de andar. Por las tardes escojo personas de andar rápido y mecánico, con el torso muy adelantado y con algún peso a sus espaldas, o a los que van dudando a cada paso, como queriendo alejarse al avanzar hasta su destino, sin mucha prisa, pensando en la nada, o en el suicidio, no lo sé. Los más difíciles son los que se detienen a saludar, o a hablar con cualquier persona, ¡son insoportables!, me hacen perder el ritmo, y cuando ya les he tomado las mañas, como tocarse la oreja cada vez que cruzan una esquina, o saltar las casi imperceptibles piedras de la calle, se detienen violentamente a hablar de cualquier tontería, o se frenan a ver vidrieras o peor…!a observarme¡…!a mí! Sé que es parte del juego, que en algún momento me descubrirán, pero he estado practicando con mucha dedicación (tengo algunos apuntes al respecto) y aprendí a cambiar de ritmo, ocultarme a dos personas de distancia, fingir dolor en el tobillo (lo que me permite cambiar completamente de postura al caminar) simular observar algo en el cielo, fingir que atrapo algún insecto volador, darle la mano a alguien de improviso, toser como de muerte por envenenamiento, mientras me estrujo el pecho como queriendo arrancarme el corazón (y luego huir reptando sin que la nube de curiosos que me rodea para traerme de regreso a la vida se entere de mi teatro callejero, y ahí sí, realmente me saquen de este mundo) e incluso una vez (aun guardo el sabor) besé en la boca a una mujer malgastada que caminaba en sentido contrario; pero nada ha sido tan efectivo ni más placentero al tratar de pasar desapercibido que acercarme lo más posible a mi objetivo andante, oler las mieles de sus cabellos, el perfume de su espalda entusiasmada, tocar las finas hebras desprendidas y rebeldes que se asoman de la blusa apresurada; adivinar el contenido de su boca, el mar agitado de su saliva, delinear el suave contorno de su perfil en suspenso …detalles que solo pueden saborearse a distancias obscenas, de una intimidad pública y fugaz, cómo una danza callejera que nos enreda de complicidad, de amores sin muerte ni principio, envueltos en la perfecta agonía de una tarde inolvidable.

Comentarios

  1. Luis

    17 febrero, 2021

    Ironía bien pautada y ritmada, un estilo perdurable el tuyo, Gerart, un saludo y mi voto!

  2. gerart

    18 febrero, 2021

    Qué honor!! gracias por pasar a leerme!!!!

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