«Tanta era su enferma vanidad, que un día le pidió un deseo a través del espejo a una entidad maligna. Aquel deseo consistía que la hiciera joven y hermosa por muchos años. Sin embargo, todo anhelo tiene su precio. La joven mujer si iba ser hermosa y joven por la eternidad, pero sólo adentro de su espejo». Su alma era prisionera del espejo maldito.
Iván Aquino L. (Nano relato.)
El espejo.
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Mabel
¡Impresionante! Un abrazo Iván y mi voto desde Andalucía
Esruza
La vanidad no es buena
Mi voto y un saludo
Estela
Iván.Aquino L.
Muchas gracias mis saludos.
Iván.Aquino L.
Exacto. Saludos.