«¿Nos estamos faxiando?»
Hay asuntos actualmente -afirma Baudrillard-de los que no sólo es difícil sino hasta imposible hablar: La comunicación y la información. Principalmente porque se encuentran rodeados de muchas fantasías tecnológicas creadas en realidad para sostener un mito fundamental: que la comunicación existe. La gran dificultad para hablar de la comunicación hoy, se debe a que pertenece la mundo de las imágenes, del espectáculo y las apariencias. Y las apariencias tienen algo de secreto, precisamente porque no se prestan a la interpretación, es decir: no se disectan, no tienen soma (La seducción de Baudrillard).
Antes se hablaba de modos de producción, de fuerzas productivas, de relaciones de producción. Desde 1970 se habla de consumo, de imágenes, de signos y señales, de cifras. Y hoy, ya no se habla más que de mensajes, información, competitividad, retroalimentación (feed back & fake on. Las formas en que hoy se da la «comunicación» son del tipo: Salte del Write (escribir) y entra en el Page Maker (llenar la página).
¿De verdad nos comunicamos? O es más bien el fenómeno de toda una sociedad que se exalta y se agota en el mito de la comunicación. A la ilusión de que a más producción más riqueza social -desmentida desde la depresión económica de 1929 hasta la de hoy. de la pandemia- corresponde otra ilusión: la de que la comunicación será más perfecta en la medida en que haya más tecnologías enchufatorias del whatsapp. Pero, en lugar de hacerse perfectible merced al exceso de medios e instrumentos de comunicación, tiende a desaparecer en función de su saturación. En realidad, «toda la gigantesca operación tecnológica de la comunicación no hace más que soslayar la ausencia de la comunicación usurpada por el pantocrato de la imágentes».
El dispositivo, el artefacto, el aparato colectivo que asegure ¡por fin! la existencia de la comunicación, aparece cuando el intercambio auténtico entre los seres humanos ha dejado de tener sentido y, la circulación -la vigencia- del lenguaje se encuentra en déficit. El aparato colectivo de la comunicación asigna nuevas funciones: códigos, instituciones, técnicas, legislación, neurociencias de la in-comunicación, etc. Todo es mensaje. Lo que era un acto humano esencial -comunicación y convivencia- se convierte en una árida operación. Y aunque los medios tienen la capacidad para reproducirse, resultan ser cada vez más estériles.
Se trata de una electrocomunicación enchufada en los sujetos -a manera de prótesis- que se vuelve su negativo: la No-comunicación. La eficacia y la velocidad de los medios electrónicos, dice Baudrillard, se debe a que «todo comunica pero nadie se toca». Nos hemos acostumbrado tanto al intercambio sin vernos, sin escucharnos, que ahora sólo se tiene fe en la «solidaridad electrónica»: Nos estamos faxiando en pleno confinamiento sanitario.
En la era de la comunicación técnica es común el sometimiento a las imágenes, a los mensajes, a la epidemia de los signos y los artefactos. Lo más peligroso de este ritual de la pseudocomunicación es que puede hacer desaparecer la singularidad del sujeto Vs. el. objeto, en tanto que el yo individual pierde su diferencia y su secreto; pues si el otro, el semejante, desaparece, ya no hay desafío ante su mirada ni compromiso ante sus ojos ni compromiso ante su (i) realidad.
¿Quién ignora que el teléfono se convirtió en el instrumento idóneo para evadir compromisos, engañar (véanse anuncios-codigos de Telmex), dilatar respuestas o deshacer tratos?
¡Llámale por teléfono y asunto arreglado! La intensidad de la comunicación real (humana) se evapora con la relación superficial de la telecomunicación E-digital.
Y así, de la existencia «apantallada» -de las mentes pantalla- televisivas y televisadas, que por ¡a intensificación de la tecno comunicación parecen palpitar en un escenario artificial, que los protege del vacío abismal de la pantalla y también del propio vacío interior, al que supongo más profundo por virtual.
CORTEX





Esruza
¡CIERTO! YA NO HAY COMUNICACIÓN REAL.
Mi voto
Estela
Cortex
Gracias por tu comento, Stella.
Y por tu valioso voto.
Ya no se te ve por aquí.
Te extrañamos.
CORTEX
Esruza
Pensé que tal vez estarían cansados de leerme;
pero en vista de que me «extrañan»,
lo haré de vez en cuando. ¿Está bien?.
Es bueno saber que en algún lugar lo hacen,.
aunque dije que ya no escribiría aquí,
pero lo olvidan.
Gracias por tu comentario, Cortex.,
es una lluvia cálida.
Saludos
Estela