La estancia de San Esteban

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A kilómetros de la ciudad de Buenos Aires hacia el norte, existe una estancia en los parajes olvidados de la provincia bonaerense, mucho se ha especulado sobre ese lugar y varios lugareños ya ancianos han reportado gritos desde ese lugar en épocas remotas (mitad del siglo XX), poco se ha podido saber sobre ella, sobre la estancia. Igualmente se sabe que pertenece a la familia González Cuello, una acaudalada familia bonaerense que han preservado primogénitamente la propiedad de generación en generación; poco más se sabe, igualmente se sabe de los González Cuello, una familia bastante peculiar por el misterio que la engloba, se dice que en las reuniones en el country club de Buenos Aires solían ser introvertidos y callados y poco habladores, igualmente eran considerados con estima entre los acaudalados de Buenos Aires, varios de ellos han ido a la estancia en varios momentos, pero poca información se ha extraído de ellos, sobre la estancia. El último González Cuello vendió la estancia a un tal Joaquín Ruiz de origen catamarqueño en los años 2000

Es ahí cuando Joaquín destapo la historia que rodeaba la estancia, después de la muerte del último González Cuello (sin hijos) en una entrevista inédita publicada al diario “La Nación”.

“La estancia era una fachada, no era un lugar de producción agropecuaria sino literalmente un harén en donde generación tras generación, los González Cuello abusaban sexualmente siervas de su estancia de forma casi como tradicional a la familia, es algo heredado propio de ellos, se sabe que hacían fiestas en sus habitaciones con los ricos acaudalados, fiestas con situaciones que no se pueden describir aquí (Entrevistador: “dígalas igual…”-dicho con cara de asombro y sorpresa tenebrosa)… “Bueno, literalmente había máquinas de tortura, maquinas típicas del sadomasoquismo más extremo, sillas en donde supuestamente y según varias cartas que encuentre en donde relataban situaciones atroces como: ataban a sus esposos en las sillas para que presenciaran lo que hacían con sus esposas e hijas, desde mutilaciones a sodomizaciones a violaciones de todo estilo y color, es ahí de donde salían los gritos que los lugareños escuchaban. Estas historias me han llevado a la decisión de venderla y mostrar los crímenes que pueden llegar a suscitar en ámbitos de poder desmedido. Los González Cuello no eran vistos en esa fama libertina ni extrema, sino como respetables empresarios agropecuarios, pero su tradición familiar rezaba en algo distinto: y era el libertinaje sádico, la tiranía y el abuso. Todos los González Cuello desde el primer tátara tátara abuelo, se dedicaron a lo mismo, casi como parte de su tradición; mientras sus siervos se dedicaban a complacerlos de las formas más atroces y desmedidas. Se sabe que insultaban y menospreciaban a la par de abusar de sus esposas e hijas a los siervos, algo no consensuado y que sería hoy en día considerado crimen…”

Esta es la historia de un poder desmedido, de un abuso a flor de piel y de la sumisión más estrepitosa.

Comentarios

  1. eleachege

    15 febrero, 2021

    Libertino y despiadado estilo de vida. Saludos, Marques de Sade

  2. gerart

    17 febrero, 2021

    Gracias por este relato, me dejó pensando en las cosas que suceden paredes adentro, sin que apenas nos enteremos…verdaderamente aterrador.

    Muy bien escrito. mi voto.

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