LA NOVIA DEL CAMINO

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Bruno Noguera conducía su pequeño camión de dos toneladas, por la zona de Saltos del Guairá. Llevaba productos para abastecer a las despensas rurales. Era viernes y se estaba haciendo tarde. En el cielo,  relámpagos anunciaban una inminente tormenta. El camino era de tierra, Bruno no podía avanzar más rápido, por lo irregular del terreno. Pretendía llegar a la comunidad de Nueva Esperanza, antes de que le agarrara la lluvia. Encendió la radio para escuchar las noticias cuando de pronto la vio. Era una joven vestida de novia que corría a un costado del camino hacia la misma dirección que él iba. Se asustó tanto que en el instante recordó todas las historias de apariciones que sus amigos camioneros contaban con insistencia. Pese a que él era escéptico en estas cosas, la situación lo incomodó, redujo abruptamente la velocidad y la siguió despacio. Cuando estaba por darle alcance, la joven se arrojó frente a su pesado camión. Bruno frenó al instante y sintió que la tocó. Se bajó con miedo para ver qué le había pasado. La escuchó llorar desconsoladamente.
_ Hola, te hice daño- le dijo Bruno con voz entrecortada. Ella siguió llorando. Se acercó lentamente y le tocó en el hombro, pensando que al voltear, ella mostraría su rostro fantasmal. La joven le miró, sus hermosos ojos negros estaba lleno de lágrimas, los secó con el dorso de la mano derecha y le dijó:
_ Perdón,  ya no quiero vivir.
_ ¿Qué te sucedió?
_ ¿Vos qué crees? Le dijo levantando del suelo su ramo de flores.
_¿No te casaste?
Ella volvió a desarmarse en llanto y dijo.
_ El infeliz me dejó plantada frente a la iglesia, ante  todo el pueblo. No aguanté la vergüenza y huí corriendo.
_ ¿Y adonde ibas?
_ A casa, queda a unos kilómetros de aquí.
_¿Te llevo?
Más calmada, miró a Bruno a los ojos y le dijo.
_ Sos muy amable.
_¿Qué esperabas? Casi te mato?
_En realidad la idiota fui yo.
_ Vamos, esto lo vas a superar.
Bruno la alzó al camión. Condujo con lentitud, en el trayecto, ella le dijo su nombre. Se llamaba Adela, tenía 23 años y era maestra de una escuela rural. Mientras le contaba de ella, pronto volvía a lo mismo, a hablar  de su cobarde novio y de los planes que tenían juntos. No dejaba de respirar agitadamente.
_La verdad que nunca pensé que algo así me pasaría.
_ Son cosas que suelen pasar- le dijo Bruno tratando de calmarla.
_ Allá, más o menos a 50 metros hay un caminito, es el que que me lleva hasta mi casa.
_ Voy contigo.
_No, no hace falta, son sólo como cien metros para llegar a mi choza, gracias por todo.
Bruno detuvo el camión, ella bajó y le dijo:
_ Gracias una vez más, me hiciste mucho bien, si alguna vez volves a pasar por aquí, llegá hasta mi casa.
_ Claro, espero que pronto estes bien, te prometo que voy a visitarte.
_ ¡Hasta pronto!
Bruno se quedó a observar hasta que Adela se perdió en la oscuridad de aquel camino, justo en medio de un bosquecillo. Suspiró y luego arrancó su camión sin dejar de pensar en ella. Poco rato después comenzó a llover. Bruno llegó a la localidad de Nueva Esperanza. Paró en una posada, pidió una habitación. Antes de irse a dormir, se sentó en el bar y pidió un trago,
pensando en Adela y su triste historia.
_¿Le pasa algo? le preguntó el despensero.
Bruno lo miró y dijo:
_ Casi atropello a una joven vestida de novia que se me tiró enfrente allá hacia la localidad de Yvyrarovaná.
_¿Era Adelita?
_¡Si, me dijo que se llamaba Adela!
_Esa co es un fantasma mi amigo, son muchos ya, los que la vieron.
_No, mi amigo, yo la alcé en mi vehículo, hablé con ella y luego la acompañé hasta su casa.
_ Algunos cuentan esta misma historia, ella pide que la bajen en el camino a su casa, pero ese camino conduce al cementerio. ¿Llegaste hasta allí?
_No, la verdad que no, solo la mire alejarse por ese caminito.
_ Cuando vuelvas a pasar por allí. Llegá hasta el cementerio, su tumba está justo en la entrada, la vas a reconocer, es la más grande de todas. Los camioneros la construyeron, porque dicen que es una santa y que ella las protege. Encendéle una vela y ofrecéle una oración para que su alma descanse en paz.
_¿ Cuál es su verdadera historia?
_ Seguro que ya la concés. Hace como diez años, Adela se iba a casar con un joven que vino a la ciudad desde Asunción, era un médico residente, que al final no se presentó en la iglesia. Alicia huyó desvergonzada y se arrojó bajo las ruedas de un gran camión.
Falleció allí mismo. Fue un impacto tremendo para todo el pueblo. Poco tiempo después surgieron las historias de sus apariciones. Algunos camioneros cuentan que en el momento de atropellarla, ella desaparece misteriosamente.  Son pocos los que contaron haber hablado con ella.
_ La verdad que es la primera vez que me pasa algo parecido, fue tan real que no termino de sorprenderme.
_En la vida mi amigo, hay tantos misterios que no tienen explicación.
Esa noche Bruno no pudo dormir, repitió en su mente una y otra vez la escena del encuentro con Adela. A la mañana siguiente, estaba decidido a ir hasta el cementerio. Cuando abordó su vehículo encontró en el piso, el ramo de flores que abandonó Adela. Las flores aún no se habían marchitado. Aquello no tenía sentido, si habían pasado más de diez años. Aceleró hacia el sitio. Cuando llegó, efectivamente reconoció su panteón. La bordeaba un montón de flores amarillas, las mismas que componían el ramo de Adela. La dejó junto a la cruz y en el nicho vio su fotografía, era la misma joven que él había alzado en su vehículo. Rezó por su alma y se retiró de allí, triste y confundido.
Una vez al año, al pasar por la zona, Bruno detiene su vehículo y le brinda una oración de paz, como lo hacen muchos camioneros.

Comentarios

  1. Gian

    3 febrero, 2021

    Me gustó el cuento.

    Saludos y mi voto.

    Gian.

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