La piedra

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Por qué sentimos que cuándo más caemos, ¿entramos en un abismo? Y en ese abismo nos topamos con el miedo, la amargura, la tristeza, la ansiedad y todo lo negativo que sé nos ocurra, forjando una cicatriz interminable de culpa. Son emociones que nos colman por completo, dejándonos sin respirar, ahogándonos. Desistiendo aislados en un mar de desesperanza y desolación, finalizando en soledad y procurando, dando por hecho que todo está perdido. Al darnos casi por vencidos y en el momento en qué queremos rendirnos, inexplicablemente, de alguna manera hallamos una luz al final del camino y al divisarla, sentirla con intensidad, encontramos esa piedra que tanto nos molesta. Dios nos está ofreciendo una segunda oportunidad, solamente está en uno sí la aceptamos o rechazamos, para que nos siga carcomiendo. La sanación esta solamente en uno, podemos buscar ayuda, pero sí uno no quiere curar sus heridas, no lo logra. Algunas veces no aprendemos. Tropezando una y otra vez con la misma piedra, “Porque errar es humano” ¿Qué sucedería sí tomáramos la piedra y la arrojamos lejos? ¿Si abriríamos bien los ojos y quedará lejana? Encapsulando nuestros pensamientos negativos y nuestros sufrimientos en ella. Tener el coraje para qué esa piedra al arrojarla, sé llevé nuestros males del alma. Qué rompa nuestras ataduras para ser libres. No hay satisfacción más grande que arrojar esa piedra verdaderamente y creer que las emociones como la amargura, la ira, la soledad, entre otras. Desistir a qué ese círculo de inquietudes viciosas nos abandoné por completo, para poder estar en paz con nuestra alma, mente y cuerpo. Para descubrir lo tanto anhela nuestro corazón, para que nuestros sueños no se apaguen y nunca rendirse ante la adversidad de un problema. No es fácil, porque hasta que no caes rendido, de rodillas, al notar qué la vida te golpeó con tanta potencia, qué tus fuerzas te abandonaron, ahí percibís el significado de esa piedra. Para fluir por un camino sin piedras, ni espinas, tenemos que comprender y aceptar, rechazando las penas qué nos afligen, y nuestro corazón podrá ser libre. Podrá comenzar un nuevo camino de felicidad, avenencia y armonía. Como dice el dicho «Dios les brinda las mejores batallas a sus mejores guerreros».

Al arrojar esa piedra, es Él; quién toma nuestra mano para ayudarnos a despojarnos con fe de todas nuestras desesperanzas.

 

Comentarios

  1. Jess Primus

    23 febrero, 2021

    JRPineda gracias a vos por leerlo y sentirlo!!! Saludos y cariños enormes!!!

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