«En 1988 el FDN obtuvo el 39% de los votos en la elección federal y fue despojado del triunfo. En 2000 logró el 17% de votos y se gastó 400 millones del IFE. En 2012 tuvo sólo el 9.6% de sufragios y se gastó el doble. Hoy, sirve de Esquirol retro, para no perder su registro». Enrique Semo, Investigador de Ciencias Políticas, UNAM.
No cabe duda que las cosas en la política mexicana caminan de manera sesgada, o sea como el cangrejo. Hace 33 años, un puñado de gente mal organizada, sin recursos oficiales y diezmada por el gobierno y su partido, conformaron el Frente Democrático Nacional con la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia, y ganaron la elección con el 39% de los votos emitidos por los mexicanos de cepa. En aquel entonces, el quehacer político de la Oposición sí era una gran hazaña, pues todo el aparato del gobierno y sus aliados (las llamadas fuerzas vivas) se oponían al empeño democratizador del FDN y las puertas nos las cerraban en las meritas narices.
Recuerdo que aquí, en Aguascalientes, contratamos unos mensajes de radio pagados en efectivo, para anunciar la llegada del candidato durante dos días, y nos dejaron como a las novias de pueblo, pues las radio-gruponas se alinearon con la línea oficial y no salió un solo mensaje de sus cabinas. Ni siquiera una negativa a tiempo, a efecto de buscar otra solución, sino como taimados linajudos, fingieron demencia y no dijeron esta boca es mía, simplemente se guardaron el silencio y de paso el pago recibido con antelación.
Pero eso es historia antigua, diría doña Chonita, cuando las campañas electorales se hacían a pie –figurativamente hablando– y hoy se hacen en elegantes autobuses equipados con todas las comodidades y se montan espectaculares templetes, respaldados con mercadotécnicos Ultra-tec, pasarelas televisivas y elegantes recepciones con comilonas y «scorts» incluidas. Todo a cargo del erario público y gracias a las prerrogativas del sistema de partido$ oficializado, que no es sino un esquema de privilegios otorgado a las cúpulas mandonas –verdaderos clanes que detentan el monopolio electoral–, mediante el cual, los partidos y sólo los partidos, son los únicos entes políticos autorizados para postular candidatos al gobierno representativo de esta nación, a efecto de ser elegidos oficiosamente (plurinominales, nepotes y subrogadas minorias) con base en las fórmulas del neo COPIFE local.
Y es que no hay lugar, todavía, para los ciudadanos libres, los Gallos demócratas e independientes de las jerarquías: familias-mandonas-partidistas, pese a lo que señala nuestra Constitución política en los artículos 9, 34, 35 y 36 respectivamente. Reminiscencias de un pasado colonial, diría Elí de Gortari, ex rector de la Universidad Nicolaita de Morelia; miembro de la izquierda progresista de este país, pero también «hombre práctico y sefardita del exilio español», quien, cuando se vio en el dilema –en 1988– de elegir entre el hijo del general Cárdenas, su protector, y las mieles del poder, optó por alinearse al lado de la «modernidad» de su sobrino, el nefasto Carlos Salinas de Gortari. Paradojas y conveniencias puras, ¿no es cierto?
Todo lo anterior viene a colación a lo expresado por el exsenador plurinominal del PRD, Jesús Ortega, líder tribal de la carnada perredista en el terruño, –en el programa Zona Abierta del Canal 2 de Tvidiotiza–, de que el PRD tiene que reconvertirse para ofrecer a la ciudadanía la «frescura» de una izquierda moderna socialdemócrata bajo el manto azul socialcristiano». Y uno no tiene sino que voltear a ver a la esfinge sin pila «exlíder moral por gracia de los Chuchos» de la izquierda organizada en el PRD, que fue el resultado de su falta de arrojo, de intransigencia en 1988, y que impidió el estallamiento del reclamo popular frente al despojo gubernamental de su triunfo democrático. Pasaje fatal que se convirtió en la cola venenosa de la 4T, junto con los capos de la clientela izquierdosa fachista, en un maridaje electoral al más puro estilo prianista.
Total, que yo no encuentro por ningún lado la frescura de las ideas, o de las tesis, o de las propuestas de orden programático, político y económico en los personajes de la palestra electoral, pues se da el caso de que, las declaraciones de las figuras locales respecto a estos asuntos, son de orden reactivo –a según la conveniencia, la lana o la concurrencia política lo aconseja– y no iniciativas, reales, dialécticas e innovadoras, como podrían serlo en caso de que existiera una auténtica praxis política: fresca, participativa y osada, de quienes haya caminado las calles con su pueblo y sepan edificar el bienestar sirviendo a la gente y no despilfarrando los presupuestos del cargo.
La elección del 6 de Junio, reclama nuestro voto de cara a un futuro libre.
O por los demócratas para seguir avanzando.
O por los fachistas del «ahora o nunca» del Pejeyac.
CORTEX





viky
. Me gusta tu artículo. Todos los políticos, de derecha, izquierda, demócratas dicen ser la solución y salvación del pueblo, pero en realidad no hacen nada. Solo les interesa llenar sus bolsillo de riquezas y poder. Mi voto para ti desde Chile.
cortex
Gracias, estimada Viky, favor que me haces.
Mi admiración a ese pueblo recio, educado y productivo.
Que sabe salir del atolladero y ser ejemplo para Indoamérica.
Los partidos y sus gerentes, no son sino vividores,
nepotes y abusadores del mito de la democracia: engañar con la verdad.
CORTEX