Un cover de un poema

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Me llamó por teléfono una tarde lluviosa de verano para consultarme acerca de la posibilidad de escribir un poema para que él lo musicalizara. Le habían comentado sobre mis escritos y publicaciones en aquellas revistas digitales españolas y se ve que había entrado a chequear un poco el estilo y demás. Al parecer, le habrían gustado mis textos, sino, no me hubiera llamado.

Bueno, esa tarde, mientras me encontraba tirada en mi sofá comiendo pochoclos y viendo la última temporada de aquella serie tan atrapante, mi móvil comenzó a sonar. Dudé en atender, pero finalmente, por esquivar los insistentes pedidos de Greta, mi perrita beagle cachorra, di con el teléfono y respondí. Una voz cautivante me sacó la atención de la pantalla. Bajé el volumen del televisor y puse atención a las palabras que escuchaba del otro lado.

Me dijo que se llamaba Paulo, que se dedicaba a la música y que estaba buscando componer un tema, pero que necesitaba que alguien lo escribiera. Una noche, en una reunión de amigos, un allegado le contó de mi existencia, y decidió “espiar” la página en la que yo publicaba para ver si se sentía interesado. Y lo más importante fue, cuando muy al pasar para él, pero importantísimo para mí, dijo que el tema sería usado en una novela televisiva en Colombia.

Por un momento, quedé muda y desconectada de la realidad. Cuando reaccioné, no sé si me perdí mucho de lo que me explicaba, pero lo más importante y necesario, quedó.

Así fue que a los dos días estábamos reunidos en un bar, café de por medio, charlando acerca de la idea, de la que me sentí completamente atrapada y planeando cómo organizarnos para trabajar.

La idea, era escribir un poema para una historia de amor colombiana. Él, nativo de Cali, estaba en mi país porque por alguna que otra decepción del corazón, había venido a cambiar aires y buscar algo de trabajo de músico en estas tierras. Ahora, un amigo suyo le había propuesto esta producción y se había sentido muy atraído por la propuesta, y obvio, porque el dinero le venía muy bien ya que sólo estaba cantando en un bar en la costanera serrana, frente al lago, donde el público gustaba de la buena música, las pizzas, los tacos y la parrillada.

Tras días enteros de acertar y querer desertar, el poema estuvo listo y las notas comenzaron a ponerle música a una historia de amor profunda y atrapante, donde tan fuerte era el sentimiento que hasta parecía que yo la estaba viviendo, mientras la escuchaba.

La noche anterior a la contestación de la productora colombiana, Paulo y yo salimos a comer pizza, a la orilla del lago, aprovechando que él no tocaba en el bar. Nos sentamos en una mesa, de frente al lago para poder mirar mejor el reflejo de las estrellas en ese manto de agua, que tan colorido con las luces parecía un tapiz. Cenamos, nos reímos, conversamos, soñamos, nos enamoramos. Esa noche sentí que mi corazón tenía un habitante más. Esa noche, me dijo que al otro día, me daría dos noticias… una, la respuesta esperada sobre el trabajo que habíamos estado haciendo…la otra, sobre su corazón. Y me besó el alma.

Comentarios

  1. Pablo Mario Gambino

    2 abril, 2021

    Buenísimo. ¡Me encantó! (¿lo publicarías por acá?)

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