Aquel día sentí tus labios insensibles y distantes.
Tu actitud indiferente congeló mi corazón desconcertándolo.
Te encerraste en ti, arrojando la llave tan lejos que nunca la encontré.
Me desgarraste con silencios inquietantes y vacíos inestables,
Anunciando y asegurando mi desconsuelo.
Sin mirar hacia atrás, me soltaste.
Sin mentir, algunas veces te pienso.
Convirtiendo tú figura en un espejismo breve e inaccesible.
Ahora me llamas pidiendo una oportunidad.
Y simplemente puedo expresarte, que perpetúes las cenizas de una historia que se perdió en un pasado.
Que cuando te abrace la tristeza, sabrás que no amaneceré entre tus brazos.
Recuerda como miraba tus ojos llena de ilusión hacia un futuro ideado.
Te amé como a nadie y una parte de mí quedo a tu lado.
Pasé tantas estaciones esperándote…
En mi mente contemplaba nuestro encuentro, desperdiciando mi tiempo.
Y con seguridad te declaro…
Que en este momento, las puertas de mi alma para ti desaparecieron.





Esruza
¡Ay! Laura, qué puedo decir, hay veces en que es posible que el corazón sane,
aunque sólo superficialmente.
Mi voto con un fuerte abrazo.
Estela
Mery
Nadie se despide de ti si no quiere volver a verte <3