«En memoria del maserito cantor».
¡Ah! Que imborrable sensación
La piel me arde y el pelo se endurece
Como a un lagarto, arrugado y corneo,
Cual anfibio contranatura y reptante.
Nada soy de aquel níveo rostro
De abundante cabellera blonda.
Mis entrañas son llanos secos
Donde el hambre se calcina
Y se humedece con licor.
Nada queda del Oasis que fue
No hay palmeras ni verdes
Ni agua ni ambrosias
Ni odaliscas ni visiones.
Regalos de Alá con pieles turgentes
Irradiando candor bajo las sombras
Porque hoy mi piel las espanta
Mi sed las irrita y el ansia las disipa.
Los toneles de cebada, son de hiel
Los dulzores de dátil, me empalagan
Las vides y olivares, no son ambrosía
Y mi sed es tal, que no le basta un barril
Para impregnar la piel de mosto vivificante.
Solo estoy en este llano
Quemado por el sol bajo mi piel
Mi exterior, se calcinó
Mi interior, es de indolencia,
Planicie ardiendo en cinerario.
CORTEX





Esruza
Me parece haberlo leído antes. Lleno de reminiscencias que, si bien, fueron disfrutadas
al máximo. Nada que extrañar.
Mi voto
Estela
Esruza
Lo importante es, al correr de los años, cómo es por dentro un ser humano, sin importar el envoltorio.
querido Cortex.
Bossy