Cuerpo sombríamente roto;
en su ruptura, ligamentos sostenidos,
uncidas, las trabazones sentimentales.
Cuerpos y trozos de madera mística;
sonidos de callejas sustituidas por torres
de camiones y basuras, chopos aligerados
por versículos de la biblia. Canto el salmo
de tus átomos disueltos, de tus corrientes desnudas,
de las mareas insolentes, que gestaron
la última plegaria, tu ofrenda destruida.
Pongo rezos a las palabras de tu silencio.
Pongo ladrillos de viento contra el muro de tus légamos.
Sonidos de fonemas a los aires cálidos de los depósitos
y alturas, azoteas verticales y sonoras.
Torso extraviado, mente en seco.
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Wilinton
Hola!
me encantan tus escritos porque invita a leerlos varias veces, y sí que guardan interpretaciones implícitas. Me gustaría escribir así como tú.
Luis
Muchas gracias Willinton, por tu comentario tan rico en matices, un abrazo!