La fuga

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Benjamín Arbelloa, escritor de cuentos argentino, hace tiempo que quiere hacer uno sobre judíos. Busca un nombre característico para el personaje principal y le viene, de forma inconsciente y automática, el nombre harto conocido de tantas historias, películas y series Samuel («Uno más no hará diferencia», se dice), y lo apellida Isaacson. Después escoge el tiempo donde transcurrirá la historia y lo sitúa un poco antes de la segunda guerra mundial (nuevamente la época le viene de forma inconsciente y automática); esto le sugiere que el personaje puede, muy bien, estar huyendo de la Alemania nazi, donde los judíos son violentamente perseguidos (sí, otra vez lo inconscientemente automático vuelve a asaltarlo y de ahí en adelante el meollo de la historia correrá por ese carril).

Arbelloa empieza a escribir el esbozo del futuro cuento en un cuaderno de notas:

Capítulo I:

1) Samuel Isaacson siente que Berlín ya no es un lugar seguro para vivir, ni siquiera Alemania, acaso Europa. «La Berlín de Samuel ya no se parece a la Berlín de siempre, la verdad para nadie», escribe esta frase con tinta roja pues será parte de un dialogo de algún personaje secundario aún no definido.

2) Para Samuel el pueblo alemán ya no es confiable; le da lo mismo si la hostilidad es por racismo o por miedo al poder y la influencia de la comunidad judía, aunque él creerá que se trata de poner a los judíos en el papel de chivo expiatorio como preámbulo de un plan siniestro por parte de Hitler; de una forma u otra ya no se siente cómodo. Todo huele a peligro.

3) Samuel decide deshacerse de sus posesiones y sacar sus ahorros del banco antes que sea demasiado tarde; el régimen, día a día, ciñe el cerco contra la comunidad y teme quedarse sin recursos para huir.

4) Samuel deja su casa al cuidado de su primo Moshé, que se resiste a abandonar el país, para que la venda y le envíe el dinero cuando se establezca en algún país de América del Sur. El primo insiste para que lo piense mejor, no cree que Hitler se atreva a ir más lejos con las hostilidades contra el pueblo judío, pero Samuel no lo cree así, y no bien define una parte de su situación económica se lanza a la aventura.

Aquí Arbelloa abandona el cuaderno hasta el día siguiente cuando volverá a abrirlo para hacer nuevas anotaciones.

Al día siguiente Arbelloa vuelve a las anotaciones.

Capítulo II:

1) Samuel Isaacson abandona Alemania, cruzando la frontera con Francia.

2) Samuel atraviesa Francia y llega a la frontera con España.

3) Samuel atraviesa España y quince días más tarde parte en un buque rumbo a Sudamérica con destino a Buenos Aires, haciendo una pequeña escala en Rio de Janeiro.

4) Samuel aprovecha la escala de 10 horas en Rio de Janeiro para conocer la ciudad.

5) Samuel vuelve al navío y continúa el viaje a Buenos Aires.

6) Samuel sueña con una nueva vida.

Aquí Arbelloa hace una nuevo intervalo y va a la cocina a preparar el mate. Cuando vuelve, antes de empezar a esbozar el tercer capítulo, donde Samuel se reencontrará con el optimismo que siempre tuviera delante de vida, relee el segundo, pero a partir del apartado 5 cree estar delirando.

Capítulo II:

1) Samuel Isaacson abandona Alemania, cruzando la frontera con Francia.

2) Samuel atraviesa Francia y llega a la frontera con España.

3) Samuel atraviesa España y quince días más tarde parte en un buque rumbo a Sudamérica con destino a Buenos Aires, haciendo una pequeña escala en Rio de Janeiro.

4) Samuel aprovecha la escala de 10 horas en Rio de Janeiro para conocer la ciudad.

(Aquí, es donde Samuel empieza a creer que está delirando, pues lo escrito hace un rato no se corresponde textualmente a lo que se lee a seguir)

5) Samuel no retorna al navío ni continúa el viaje a Buenos Aires.

(Y aquí, a partir del sexto apartado, la cosa empeora, porque Samuel, ¡increíble!, ya sabe escribir en portugués)

6) Samuel fica no Rio, casa-se com uma mulata gostosa chamada Maria, vai todo dia à praia de Ipanema e no carnaval desfila na Mangueira, e fim da estória.

Arbelloa se queda boquiabierto, y doblemente sorprendido: primero por la rebelde independencia del personaje y segundo, por lo rápido que aprendió el portugués, con lo difícil que a él le resulta.

Comentarios

  1. Cortex

    28 mayo, 2021

    De «poca mauser» tu cuita.
    Tan anodina con la modernidad de que,
    la judería, se sale siempre con la sua lengua.

    Samuel, salió con su chica de Ipanema
    hablando portugués y comiendo opíparamente.

    Mi voto, don Opzmo.

    CORTEX

  2. Francisco A. Baldarena

    28 mayo, 2021

    Gracias, Cortex por el comentario. He buscado en internet saber el significado de «poca mauser», pero nada encontré que me pudiera esclarecer, con lo que: «De «poca mauser» tu cuita», no me quedó claro qué significa. Un saludo, amigo!

  3. PabloM

    29 mayo, 2021

    Querido Panchito: me encantó tu relato. Tantos lugares comunes 🤣🤣🤣 Excelente.
    (¿Acá se hubiera convertido en un gaucho judío? ¿Y allá quedó como Isaquinho Gaúcho?)
    ¿Te acordás que no podías subir las fotos?
    Vaya marca la de la máquina de escribir

  4. Opzmo

    29 mayo, 2021

    Je je je.., Sí pero recuerda que Isaac se quedó en Rio de Janeiro, con lo que le cae mejor Isaquinho Carioca, gaúcho es el gentilicio de los riograndenses (Rio Grande do Sul).

    Sí, no sé que pasó que de una hora para otra Falsaria empezó a aceptar las fotos, o por ahí era otra cosa, seguramente, y yo no le encontraba a vuelta, no sé. Porque en los otros 6 0 7 lugares que publico no he tenido ningún problema. Así que a cualquier momento empiezo a borrar las publicaciones que no tengan fotos, ya que colocarles después de publicadas es imposible, empieza a girar un circulito celeste y así, girando y girando se mantiene por horas, con lo que es mejor borrar y publicar de nuevo. Bueno, saludos, hermano!

  5. Alejandro F. Nogueira García

    30 mayo, 2021

    No es la primera vez, Francisco, que nos deleitas con un relato en el que se traspasa la barrera que hay entre el mundo real y la ficción (o lo que, por convención, llamamos “mundo real” y “ficción”). En “Laberinto” (24/03/2021) se narra otra de las aventuras de Benjamín Arbelloa con consecuencias más trágicas que el actual.
    Este tipo de situaciones ya hizo dudar a Chuang Tzu si había soñado que se convertía en mariposa o él era el sueño de una mariposa. A lo largo de la historia de la literatura ha dado lugar a páginas muy memorables (el argentino Cortázar o el español Unamuno han escrito algunas, por citar solo dos ejemplos).
    Y ¿quién sabe? Tal vez la “Teoría de los múltiples mundos” de Hugh Everett sea la que más se acomoda a la realidad y, al final, va a resultar que Samuel se quedó en Río pero no se casó y que fue a Uruguay y se hizo taxista, y que se perdió en alguno de los senderos bifurcados de los jardines de París, y que lo encarcelaron cuando intentaba salir de Berlín, y que su primo lo convenció para irse ambos a Rusia, y que …

  6. Opzmo

    30 mayo, 2021

    ¡Vaya comentario!, Alejandro. Muchas gracias. Sí, la verdad el después debiera quedar a disposición de la imaginación de cada lector, y como lo dices, puede tomar cualquier rumbo. Y digo debiera, porque sin querer me has dado hilo para tejer la culminación de la serie dedicada a este escritor al cual los personajes siempre
    le están haciendo de las suyas; donde, en una esquina cualquiera de cualquier lugar, o en un escenario cualquiera, se encuentre no solo con samuel, sino también con el hombre que le incendió la casa en «Laberinto», los dos cowboys de Wiomming que sueñan con las playas de California en «Conocer el mar», el misterioso personaje que puso el arma sobre el escritorio en «La pistola» y Julia Y román, los dos niños que recluidos en una casa en las montañas, en «Diálogo a escondidas», y los otros que personajes que le sigan a la serie, pues es eso que tengo en mente. No solo de Benjamín sino también de don Esteban, El sabio, otro personaje del cual ya he escrito muchos cuentos. Bien hermano, gracias por el comentario. Un gran saludos!

  7. Laura C.

    31 mayo, 2021

    Es inevitable pensar en un Samuel o Moisés cuando se habla de personajes judíos.
    Simpático relato, amigo.
    Saludos cordiales.

  8. Opzmo

    31 mayo, 2021

    Exactamente, Laura, por eso lo de: «… le viene, de forma inconsciente y automática, el nombre harto conocido de tantas historias, películas y series Samuel («Uno más no hará diferencia», se dice), y lo apellida Isaacson». En lo del apellido pude haber puesto: «… y, siguiendo la la misma lógica, lo apellida Isaacson»; bueno esto lo haré en el blog.
    ¡Ah, si leíste la contestación del otro cuento, creo que si le das otra leída le encontrarás la lógica oculta desde la primera parte hasta la novena, y en donde ambos, un capítulo cada, y en esto también queda en el lector descubrir con cual de los dos se inicia el cuento, van narrando casi lo mismo (por eso uno mira hacia adelante mientras el otro lo hace hacia atrás, cada vez que se refieren al camino, y mientras uno comenta lo de mirar el cielo, el otro cuenta lo que se siente al hacerlo), y así comprenderás los dos últimos capítulos. Creo que, visto bien, el cuento tiene dos finales (otra cosa que voy a modificar, je je je). Un saludo, Laura!!!

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