Pulverización del Régimen

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«Polvo, basura, cenizas, nada»

 

De plano que el cambio de régimen nos ha dado algunas sorpresas de forma y de contenido, que nos han dejado estupefactos.

El primer mandatario de la Nación, el día se su asunción al poder, nos recetó una jornada inédita, ya que nunca habíamos visto que el jefe del Estado mexicano se postrara ante la venerable imagen autóctona de la Malitzin, en un acto ciertamente público sobre la plancha del Templo Mayor mexica, y dentro de un marco constitucional eminentemente laico. Y fue impactante porque, aunque el pueblo mexicano es fervorosamente guadalupano, si se cumplió con el sentido ecuménico –creencias y profesiones de fe universales– que establece el espíritu de las leyes que define a una república democrática con libertad de creencias, como en Alemania, donde la religion forma parte de la estructura educativa cultural y publica de la nación, y los feligreses deben registarse como protestántes o catolicos o musulmanes o judios para recibir, según sus afiliados, los subsidios y prerrogativas de su feligresía y las seguridades civicas para profesar sus ritos y creencias intramuros. Buen ejemplo para las huestes panistas, las  evalgélicas, las semitas, y aquellas de la creciente congregación del Pejeyac.

Para completar el cuadro, deja el Palacio y se dirige a la Plebe sobre la plancha del Zocalo, no a la soberanía de notables allí reunida y representada por los senadores y diputados, los ma­gistrados y el gabinete. Pero como dijo más tarde el demócrata Porfirio: «me parece que son expresiones de un provincianismo exacerbado, que explica las maneras campiranas del ciudadano presidente, a las cuales debemos irnos acostumbrando o sorprendiendo. Cosas vedereis, don Porfirio.

A mí, en lo personal, el estilo espontáneo y campirano del Presidente, no me disgusta. Ni me desagrada la forma llana y familiar de llamar a las cosas por su nombre, haciendo a un lado el eufemismo acartonado del antiguo régimen, pero sí creo que exagera de su protagonismo personal que oscila entre lo populachero y lo populista por un lado, y la autarquía por el otro, es decir, la autosuficiencia y el poder para satanizar o ensalzar desde su púlpito mañanero a quien el venga en gana, bajo el cobijo de que «al diablo con los entes» que no se ajusten a la camiseta del Pejeyac.

Y hablando de otra pulverización, ya no podemos permanecer «neutra­les» en cuanto al pernicioso problema de la contaminación, latente pero segura aniquilación del ser humano por el ser terrícola, y no se ha señalado un aspecto quizá más grave del asunto: la contaminación mental. Y es que los humanos no nos alimentamos sólo de pan, sino que lo hacemos tam­bién de todas las «impresiones» que ingerimos a través de nuestros sentidos. Nos alimentamos de todos esos estímulos que nos llegan de afuera y penetran a lo más interno de nuestro espacio corporal. Lo que vemos, oí­mos, tocamos, degustamos, olemos y respiramos, todo aquello que «nu­tre» nuestra existencia, es lo que convertiremos en expresión de nuestra individualidad colectiva. Si comes basura… cerdo eres. Si votas basura… eso recogerás

Si nos alimentamos con alimento grosero, agresivo y de pobre calidad, nuestro comportamiento así se verá también. El pan negativo producirá efec­tos negativos.

Hoy en día el internet, la televisión, la propaganda de las campañas, la música estridente y la agresividad del sexo-baile implícito, sólo dejan en nues­tra psique una impresión, una huella burda y barata. Actuaremos entonces, según la calidad de las impresiones y de los productos que recibimos del exterior. Nos estamos asfixiando cotidianamente respirando venenos, be­biendo venenos  e imitando  ídem. Prohijando con ello la contaminación de la naturaleza y la enajenación de la razón, de la lógica y de la conciencia de los altos ideales de la mente y la sociedad humanas.

Es urgente despertar de esta pesadilla, de ese opio adormece­dor del conformismo y tratar de enmendar el daño. La pandemia nos mostró que si tenemos remedio que tenemos fuerza para sobrevivir. Que nuestro país, el otrora cuerno de la abundancia, empieza a rebelarse en contra de la pulverización y la postra­ción que le hemos infligido con nuestra dejadez y malemadrismo.

Preparémonos a luchar por nuestra sobrevivencia votando por los menos malos, los menos corruptos y despilfarradores

Trabajando por un futuro con porvenir para nuestros hijos y eligiendo a los más modestos.

 

CORTEX

Comentarios

  1. viky

    28 mayo, 2021

    Mi voto para ti desde Chile. Me gusta tu punto de vista en la política.

  2. Cortex

    28 mayo, 2021

    Gracias, querida Viky, por tu comento.

    CORTEX

  3. Esruza

    28 mayo, 2021

    Estoy de acuerdo con varios de los puntos que expones.

    Como siempre, aleccionador tu artículo.

    Me parece que al «preciso» como le dices

    le gustan mucho las cámaras, de TV.

    Mi voto y espero leas este comentario.

    Estela

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