Viaje a Madrid

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Pensar en el hogar siempre me produce sentimientos encontrados. Soy de una pequeña y poblada villa de la cuenca de un río de cuyo nombre no quiero acordarme, en el litoral meridional valenciano. Aunque allí la vida, gris en sí misma por el yugo de la injusticia para con las mujeres y sus familias, los paisajes y fotografías son espléndidas y llenas de color, de historia. De estos paisajes sobresalen los verdes de las palmeras, así como los tonos dorados de sus dátiles, en cuyos colores reside la esencia de Dios. Es por eso que entre sus hojas y, desde cualquier dirección, siempre se podrá vislumbrar la magnánima catedral en el mismo centro del pueblo. Desde niño miraba absorto los detallados relieves barrocos en su pórtico, cuyas pronunciadas curvas, vértices y cuencas dibujaban dramáticos claroscuros. Era, además, el rostro de María, la Virgen, redentora pero afligida en su asunción, la que me transmitía la fe. La cúpula azul marino, corona el palmeral y vela desde los cielos por la fortuna de esas mujeres y esas familias que, aunque de gris vida en los valles del río, luchan, persisten y aparan para darle sus colores a tan ostentosos paisajes. De esta forma, mi pueblo es un ecosistema en sí mismo, una cadena trófica en la que Dios, pueblo y paisaje se sincronizan en un círculo infinito y perfecto. Sin embargo, siempre pensé que el pueblo era demasiado pequeño para mí. Lo que entonces no sabía es que yo era tan pequeño como él; estaba hecho a su medida. Y mis deseos de escapar de mi pecera y crecer en mar abierto eran, cuanto menos, demasiado ambiciosos para un mero y frágil pez… reitero, de pecera.

Comentarios

  1. Luis

    24 mayo, 2021

    Muy bueno, me fascinó su conclusión- me ocurre algo parecido-. Un saludo y mi voto!!

  2. viky

    25 mayo, 2021

    Felicitaciones, me gustó mucho tu relato. Mi voto para ti desde Chile.

  3. Juan Brennis

    2 junio, 2021

    Hola. Me gustó el relato. Te dejo una opinión personal: al final pondría «de mi pecera», para hacer énfasis. Saludos.

  4. Sárasvatī

    5 junio, 2021

    Muchas gracias por tu recomendación. No lo había pensado de esa forma y es ciertamente interesante, lo tendré en cuenta para dar un toque más personal a futuros relatos.

  5. The geezer

    6 junio, 2021

    Muy interesante tu reflexión sobre los lugares » a escala humana», que en realidad necesitamos.
    Como madrileño alienado, te doy mi voto y enhorabuena!!
    Saludos
    César

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