Abre la puerta, cierra los ojos, escucha, ¿no oyes?, no se oye ni el viento ni el grillo, ni el agua del rio, no se oye ni el silencio, está dormido, está muerto, está olvidado por el tiempo. Abre la puerta y entra, despacio no despiertes su sueño, su eterno sueño. Lo mató el monstruo de siete cabezas, el que no muere, sino que se transforma en otro ente peor, de pesadilla, de lagrima viva, dolor y muerte. Abre la puerta, aún estás a tiempo, coge tu espada y mata, córtale la cabeza, primero una, luego otra y más tarde ya sin cabeza alguna, arranca su corazón y quémalo hasta convertirlo en polvo y el polvo al aire, el polvo al viento, dispérsalo por sitios diferentes, que no se una, que no vuelva y todo comience. Y ahora abre los ojos mira su rostro, está dormido, aún no ha muerto, separa sus labios y dale un beso, ves, empieza a respirar, lo conseguiste, gracias a ti está vivo, no pudo llevárselo el monstruo que no era la Gorgona, que era otro. Y tú, nunca dejes de respirar, no me asustes más con este sueño, que no sé si es sueño o realidad.
Abre la Puerta





Ana
Me encanta, como todo lo que escribes!!! Muy TÚ y muy profundo.
Astadeo
Muchas gracias por vuestras palabras y mucho animo para todos, me ha costado volver, pero al final decidí volver a coger el lápiz y el papel, saludos, un abrazo