ENCUESTAS: PESOS Y VOTOS

Escrito por
| 21 | Dejar un comentario
«El dolor es fuerte pero el elixir del dinero y la franquicia puede más que los principios. El PRD compartiendo la «sinderesis» del bien común con la socialización de la riqueza»

 

 

«Todo aquello que nos aleje del poder no es bueno. Hay que atajar loa fundamentalismos que nos impidan acceder al poder, aunque para ello debamos mantener como rehenes a los votantes». El caso Tlaxcala no$ obliga al pragmatismo. El acuerdo con el partido Convergente que firmamos para formar la coalición que postuló a Maricarmen al gobierno local, nos sujetó a sostener su candidatura o perderíamos las prerrogativas económicas y el resgistro.

¿Qué les parece? La lana cuenta más que los escrúpulos. La marca no puede darse el lujo de dejar de lado estos dineros. Aunque su líder se rasgue las vestiduras amenazando al Consejo Nacional de los Chuchos con su renuncia al no oxigenar la pluralidad política.

PRAGMATISMO AUTOCTONO. Pareciera que algunas prácticas part¡dístas fueran privativas de un solo sesgo ideológico, pero no, son pandémicas. El des­apego de los ciudadanos a la política, –considerarla una actividad donde sólo la clase política puede participar–, es una constante. La clase poderosa que monopoliza el acceso al poder y a los cuantiosos recursos públicos, pretende seguir manteniendo como rehén a la ciudadanía. De allí que, la percepción de que las instituciones políticas ya no funcionan, porque están anquilozadas en la inmovilidad comodina.

Las encuestas lo muestran ampliamente. Los ciudadanos nan perdido la confianza en la Cámara de Diputados y en los partidos politicos. Los legisladores, como bien se sabe, le inspiran a la gente común menos confianza que los policías. La razón es evidente. Los escándalos abundan y los resultados concretos son CERO. De ahí el hastío y la  abstención mayoritaria en las elecciones locales e intermedias. Nadie quiere saber nada de política de Palacio, ni de la Corte, ni del Senado. Nadie espera nada de su voto. La gente hemos perdido la esperanza, la ilusión de vivir y responsabilizamos a los políticos profesionales, que viven de nuestros impuestos, de la catástrofe actual.

EL POPULISMO DE LAS ENCUESTAS. Cualquier declaración o acción del gobierno está condicionada en una previa encuesta. Esos nomios son originados por unos sondeos más o menos confusos por su metodología y sus sesgos interesado$. La publicación de los resultados engaña como suelen engañar los encabezados periodísticos. Por ejemplo, se nos dice: «el 48% de la población está a favor del alza de los impuestos», cuando de hecho se está hablando de la población que tiene teléfono,  internet o tiempo para contestar los galimatias. ¿Que opinará el 51% que no tiene esos recursos?, los que no tienen el nivel escolar de los entrevistados x whatsapp.

METROLOGIA. La encuesta no es sólo un instrumento de información sino un arma de intervención, de ataque o de pre-convencimiento. Pode­mos decir que es un instrumento de manipulación. El hecho de que el método busque mostrar las tendencias de la opinión pública no le quita el garlito de que, –dominar las creencias de la gente–, es la razón última dé su empleo en la política.

Garlito tan antiguo como el uso de los straw votes (votos de paja) en la Inglaterra de los años veinte, en favor de la guerra, al grado de que no se ha vuelto a utilizar este método de auscultación social por considerado peligroso y condenado por los sociólogos de allá. Aquí y ahora, con una muestra de menos de mil entrevistados por teléfono, se nos presenta una radiografía «dinámica» del pulsar del cuerpo social con el Tac-á-Tac-a de sus preferen­cia$.

Es el gobierno, al través de una opinión pública manejada desde el poder y las «mañaneras», quien mañosamente genera la imagen ad hoc de cuanto emana de ella.

LAS CIFRAS.

El 80% de la raza es una masa informe que va desde la mazahua analfabeta hasta el ingeniero del ICA. La participación política se sitúa a lo largo de esa escala, y sus actitudes, creencias y valores están deter­minados por el dinero, el prestigio, la información y su ubicación en la geo­grafía. Para nuestra democracia, el director del ICA resulta ser un individuo que no puede ser ignorado por el político -el que sea- y la indígena mazahua no sólo será olvidada por el político sino por quien haga la encuesta. Nos encontramos entonces con un sistema de ignorancias mutuas o des­encuentros —el hombre de la calle ignora al político y éste ignora a aquél… pero se endeuda en su nombre… Con su voto, paga las encuestas.

CONCLUSION. Nos cuadre o no, votando o no -la capacidad de influir en las decisiones del poder- está determinada más por la escolaridad -y su renta- que por la cultura. Con esto se puede pensar que los resulta­dos presentados por el CENEVAL-INEGI dependen más del desastre educativo de México, no cuantificable ya, que de la fortaleza de quienes ejercen el poder público en este país de la transi-subversión (¿¡).

Corolario. Dice Catón: «El dinero no compra la felicidad… sobre todo si es poco». En efecto, podemos hablar mal del dinero, y más si no lo tenemos. La verdad es que no importa que seas feo, con tal que tengas dinero. Porque… las encuestas se hacen con dinero y los votos se ganan con ídem.

Vota con conciencia. Esa no se compra.

 

CORTEX

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas