La Ciudad Sol: 2003

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La Ciudad Sol: 2003

Una vez vi pasar la brisa de la muerte
En esa calle de diciembres y escondites
Era la angustia de mirar atrás y devolverme
A la inocencia diciéndome que la olvide
Aun cuando al llover soñaba siempre,
Aun viendo cómo este sol derrite
La nieve presente de mi nostalgia.

Pasaban niños escapando ultratumba,
Pasaban horas yendo hacia la fiesta
Donde nadie me invitó hoy nunca,
Hoy que no quise encender mi vela
Para enredar la mirada que se asusta
Viéndome comer trozos de mis penas
Al vivir poco y no tener nada.

Resplandece tanto el sol y su cielo,
Resplandece el dolor de un desahuciado
Durmiendo en el alma de un abrazo
En sus restos; creyó columpiarse entre sueños
Creyó pedalear con un compañero
Y se enteró de que ya estaba muerto
Y vio la vida como una caja de regalo:
Vacía; y al abrirla supo que era mentira
El color de su alegría en aquel verano,
El sonido de sus zapatos mientras corría,
Y todo lo que había dibujado
En la pared de sus entrañas.

En la calle eterna vi volar tantas cometas,
Iban hacia donde preparaban mi funeral;
Se borra cada día en el calendario, y queda
El cruce subjetivo del que no podre escapar,
Viendo ya rezado infiernos en la tierra
De los que nunca dudé para probar
La miel que destila hoy mi condena.

*

Alguien quien esperó el caminar del viento
En el azul, envidiándome la alegría,
Se tropezó con los pinceles de un sentimiento
Con un beso que luego se pintaría
En la columna de su aire ya desiertos,
En sus labios y sobre tantas esquirlas
Dejadas por el ayer, niña forastera.

Una vez vi correr lejos y a toda prisa
Alguna invitación para creer amar;
Yo regalé mi soledad hecha poesía
Al amor que me hizo desdibujar
Por un momento la tormenta suicida
Donde volaron pedazos de mi paz,
Donde murieron antiguas caricias
Inolvidables, como el sol y los rosales,
Con espinas dueñas de su propia sangre,
Corté una para mi adiós y visitantes
Cuando repose mi nombre en el cemento
Como nieblas y otoños festivales
En la Ciudad Sol de nubes en fuego
La que no tardó en calcinarme
La infancia en bicicleta.

Ayer daba todo por morir mirándome
Elevando un sueño entre noche y ciudad
Y un lucero temblando pero esperándome
En la lista de los que habrán que culpar
Por ingenuidades y lujurias amándose,
Aun cuando nunca dejé de lamentar
El juego que nunca salté por esconderme.

Edificios y casas de recuerdos en llamas,
Terrazas y faroles amarrando las almas
Que se borrarán en la sombra de una flor
En fuego de asfalto y orquídeas blancas;
Mis huesos desiertos en rayos y espectros
Disecan el honor de reírme pequeño
Solo y en las calles de suaves infiernos
Columpiándome con cadáveres de otras lunas
Antes pintadas por la nieve invierno
Cayendo mustia.

 

Comentarios

  1. Esruza

    3 junio, 2021

    Tus poemas son hermosos, Willingthon

    Mi voto y un saudo

    Estela

  2. Wilinton

    3 junio, 2021

    Hola Estela! Agradezco mucho tus comentarios y tu voto, siempre me has apoyado en esto. Qué bueno que te guste este escrito.
    Un saludo!

  3. Luis

    4 junio, 2021

    Mezclas con soltura y solidez un estilo estilístico y otro, y eso es muy estimulante para el lector. Un magnífico poema, un saludo y mi voto!

  4. Wilinton

    5 junio, 2021

    Hola Luis!
    Qué bueno que te haya gustado. Es un escrito que puede ser confuso a veces, pero me gusta que cada quien le de su propia interpretación. Por lo menos, no te deja indiferente. Agradezco siempre tus comentarios y tu voto en estos escritos.
    Un saludo!

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