Esta es la historia de una leyenda, de una historia que suscito hace siglos pero que determinó enormemente la mentalidad de esa tierra y de su gente; es la historia de una venganza, la historia de una reacción y de la manifestación más cruda de la violencia en la frontera de civilizaciones y mundos.
La familia Russo vivía en Catania al este de la isla, frente al mar, eran pescadores. Un buen día unos piratas llegaron del mar, tenían turbantes y rapiñaron el pueblo. Entre gritos y muertes, los hombres de turbantes mataron a la mayoría de los hombres de las costas y se llevaron a las mujeres; uno de los hombres sobrevivientes fue Pietro Russo, el patriarca de la familia Russo.
Se despertó después de la catástrofe solo para ver a sus hijos muertos y sus hijas y esposa secuestradas; Pietro no lograba aceptar lo que había pasado, pasaron días, pasaron meses y fue cuando decidió su decisión final por causa del deshonor y el dolor, se clavó una navaja en el estómago y partió de este mundo, al igual que muchos hombres de la costa.
Fue así que las obsesiones y el dolor de muchos de esos hombres de Sicilia los llevo a tomarse la venganza y fue así que formaron una organización unida por sangre y mutuo dolor, le llamaron Mafia, una organización cuyos miembros se juraron sangre y honor, se juraron vendetta y violencia, se hicieron llamar uomini d’onore (hombres de honor)
Un buen día, los hombres de turbantes volvieron a pillar y a secuestrar y matar; pero se encontraron hombres con sed de venganza. En una lucha encarnizada en Catania, los hombres de turbante tuvieron que partir pero muchos quedaron ahí; los sicilianos se tomaron la vendetta, acuchillaron a sangre fría a los hombres y torturaron a otros.
Fue así que el dolor y el deshonor se limpió de su sangre, y en la vieja Sicilia volvió a sembrar la dignidad




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