03 nov 2011
¿Solo cien palabras? Había aceptado el desafío. Acostumbrado a escribir extensos cuentos y novelas interminables, me disfracé de censor y empecé a recortar a diestra y siniestra. Mutilando el argumento, eliminando personajes y acciones, más ganaba mientras más perdía. Menos verbos y chau adjetivos. La trilogía se redujo a un solo volumen. Sacrifiqué capítulos completos sin titubear. Arranqué hojas enteras, taché párrafos, borré oraciones y aproveché al máximo la sinonimia. Solo queda esto.
Extasiado, en frenesí, ya no me importa la obra de mi vida; sino cumplir el objetivo.
Señor juez, solo me resta exigirle que haga bien las cuentas.
CxF
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Genialidad entre síntesis y redundancia.