01 nov 2011
Puso la mano en la perilla, y antes de girarla como lo había hecho cada día antes de este, sospechó que al abrir la puerta no encontraría la calle… Un vacío lo esperaba del otro lado para abrirle el pecho y encontrar lo mismo, vaciedad. Giró la perilla y haló la puerta para desaparecer, para adentrarse en aquel abatimiento que había tocado a su puerta.
2 Comentarios


Muy profudo!
Corto e intenso, como lo bueno!
Felicidades
muy lindo. surealista a pleno.
salud!