CAPÍTULO 1:
1998…
Iba caminando por mi calle, de regreso a casa cuando la vi…
Paseaba con un estilo muy peculiar, acariciando su pelo azabache, apartando los mechones que le incordiaban por el viento y cuidando que su diminuta falda blanca no le descubriera sus partes más intimas; el viento soplaba con intensidad y eso molestaba a cualquiera.
Yo tan sólo era un preadolescente, claro estaba, pero, aquel momento supe que me había enamorado de ella… sentí algo extraño en mi interior, una sensación como ninguna otra que invadió por completo mi corazón haciéndolo latir con fuerza; tanto que parecía escaparse de mi pecho.
Le rogué al tiempo que se detuviera, suplicándole constantemente para poder contemplarla unos segundos más, aunque ese milagro nunca se haría realidad.
¿Ustedes creen en los milagros?
Bueno, debía aprovechar al completo que se me había otorgado antes de que ella pasara de largo y no volviera a verla, quizás nunca más.
Cada vez más cerca, casi podía percibir su dulce aroma de frambuesa, su aliento a fresca pasta de dientes… ya estaba dispuesta a pasar por mi lado cuando su mirada se clavó en la mia, “qué dulce” , y me dedicó hasta una sonrisa…
Se marchó.
Me detuve en seco y giré mi cuerpo; deseaba mirarla, mientras se alejaba… pensaba que tal vez volvería a verla, la encontraría allá donde fuera.
En fin…
Pasó un tiempo cuando mi deseo se cumplió: esta vez salía de una cafetería situada en el mismo parque donde yo acudía. Mi corazón volvió a agitarse, lo cual era señal de que él también se alegraba de verla.
Si ella me viera, ¿sentiría lo mismo?
La verdad es que no sabía nada de aquella chica, bueno, se que tenía unos cuantos más que yo, aunque me daba exactamente igual, esperaría a crecer para poderla tener al fin entre mis brazos.
Pero “¡por dios!” ahora sí que pensaba que ese estúpido sueño jamás se vería cumplido al descubrir que un chico la cogió de la mano por detrás con mucha dulzura…
Sentí morir en vida, ahora sabía que pertenecía a alguien; que su corazón era preso de otro corazón, preso de un amor adulto.
Me tocaba olvidarla… no había elección.
CAPÍTULO 2:
Un mes después volvimos a toparnos en el parque, pero, “¡espera”!, la noté muy triste… su cara empapada por las lágrimas reflejaban dolor y rabia. Como no conseguí olvidarme de ella (estúpido yo), era mi oportunidad de hablar con ella, aún siendo un crío.
Estaba sentada en uno de los columpios del parque, con la mirada agachada.
Y no es que me armara de valor, pero me acerqué a saludarla para ver si así calmaba un poquito su dolor.
-¿Por qué lloras?
De repente ella alzó la mirada de un sobresalto y yo me empeñé en decirle con un par de narices:
-¿Sabes? Eres la única persona que, aun llorando estas realmente fabulosa.
Ella …¡ respondió!
-Agradezco tu alago, chico…
¡Me dijo con una sonrisa de oreja a oreja!
-Sí, me acuerdo de ti, de haberte visto alguna vez por este barrio.
“¡¡Dios mio, si se acordaba de mi, el corazón me iba a estallar de la alegría!!”
-Es que, vivo por aqui cerca, ¿por qué lloras?
-Tú no lo entenderías, eres muy joven…
-Bueno, aunque no lo parezca, tengo 13 años, puedes contarme lo que quieras, creo que lo entendería.
-En este mundo no hay hombres buenos…. te piensas que todo es perfecto y luego descubres lo que hay detrás de la mascara.
-Bueno, eso es porque todavía no has dado con el chico adecuado para ti.
-Eres adorable, ojalá existiera alguien como tú, con unos cuantos años más…
Ya no pude contenerme más y se lo solté de sopetón.
-Espera y verás, yo lo haría por ti.
-¿Pero que dices, estás de broma?
-Nunca he hablado más enserio…
Antes de marcharme sin dar crédito a lo que le había dicho, acabé con esta frase:
-Estaré dispuesto a esperar a crecer para poder darte lo que ningún chico haya podido ofrecerte jamás. Ten por seguro que, si no vuelvo a verte pasado el momento, te encontraré para hacerte muy feliz.
No se qué expresión mostraría su rostro pero, esa promesa la cumpliría, desde aquel día era esclavo de su amor.
CAPÍTULO 3:
Hoy es el día de mi 18 cumpleaños, ha pasado mucho tiempo desde el último encuentro con la chica de mis sueños, en aquel parque, llorando…
No volvía a verla, y sinceramente intentaba mantenerla en mi corazón puramente, que había jurado por delante de todo que estaría reservado solo para ella; pero, a la vez sentía el temor de haberla perdido para siempre, pues ya no sabía nada de su paradero o con quién estaría, porque ni siquiera se su nombre.. ¿Cómo se llamará la mujer de mi vida?
Iba caminando por mi calle, regresando a casa cuando la vi… paseaba con el mismo estilo peculiar de la primera vez, su pelo mucho más largo de lo que lograba recordar, vestida de blanco con bonitos encajes… marcando su fina y perfecta silueta.
Se acercaba a mi, sabía que era ella, su rostro no había cambiado apenas…
Yo me preguntaba con el corazón en un puño si se detendría o, no se acordaría de quien yo era, habían pasado 5 años… ya no quedaba nada de aquel niño que la consoló una vez. Pero estaba claro que algo descubriría que le haría saber que se trataba de mi.
Ya la tenía de frente, dios mio, ahora la veía más clara, el tiempo no había pasado para ella.
De pronto agachó la mirada para hacer uso de su reloj de muñeca, ¿se habrá percatado de mi, y estaba disimulando?
Estaba a escasos metros de chocarse conmigo, pero no me importaba si eso la hacía refrescarle la memoria de aquel niño…
Y ocurrió…
-¡Oh, lo siento… ¿estás bien?
Me preguntó disculpándose…
-No estuve mejor desde que te perdí en aquel parque…
Al acabar mi frase sus ojos se iluminaron del asombro y no pudo articular palabra.
Entonces yo, sin poder contener ni un solo instante más mis impulsos, comencé a acariciar sus mejillas por primera vez, sentirla al fin…
-Un niño te prometió que, si volvía a verte, te entregaría su corazón puro, para darte lo que ningún hombre podría hacer jamás, para que no volvieras a caer presa de la tristeza, y poder ser completamente feliz. Todo si, esperabas a que su sueño se hiciera realidad, y, ahora ese niño yace en el interior de mi ser, con su sagrada promesa.
Ella no parpadeaba..
-Mujer de cuyo nombre siempre ha sido un misterio para mí, dime que… tú… también has esperado por..
Y sin dejar de acabar la frase me regaló el primer beso en los labios… la sensación fue la más maravillosa que mi ser sintió… el tiempo se detuvo, como aquella vez que lo pedí con tanto ahínco.
Y cuando su boca se apartó de la mía, dejándola húmeda, me respondió con estas palabras:
-Yo también estuve esperándote, porque sentí que… todo lo que aquella vez me dijiste , era verdad.. por eso he vuelto, porque me enamoraste tan sólo siendo un niño…
-Dime tu nombre por favor, bella mujer…
-Mi nombre es Scarlett… ¿y el tuyo…?
-Christopher, pero, puedes llamarme Chris… encantado de conocerte…
-Lo mismo digo Chris…
Después de mirarnos unos minutos sin decirnos nada, volvimos a besarnos esa vez, con toda la pasión que la ocasión merecía…
Ahora… se cual es el significado de la palabra… “Felicidad”, surgiendo así de un amor prohibido que se convirtió en lo más puro del universo.


No esta mantienes que pulirlo un poco y listo
de lo mas bello que eh leido, felicitasiones