Aprendí

Aprendí a mirarte, recorriendo las líneas que se cruzan en tu rostro, en tu cuello, en la palma de tu mano.

Aprendí a leerte, como se aprende a respirar, de sorbo en sorbo, de suspiro en suspiro, de grito en grito.

Aprendí a quererte, con prisas, con risas, suaves y salvajes, que se escapan libres por las ventanas.

Aprendí a nombrarte, a tocarte, a sentirte, con la punta de la lengua, con las entrañas, con cuentos y poemas.

Aprendí a escucharme en tu cuerpo, acurrucada en el silencio de tu garganta.

1 Comentario
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  1. ¡Bienvenida a Falsaria!

    Gracias por publicar en la red social literaria.

    Un saludo,

    El equipo de Falsaria.

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