Todo el mundo tiene un sueño en común; encontrar su alma gemela. Yo también esperaba a mi persona especial, aunque, estaba segura de que nunca llegaría.. Mas aprendí a que no se debe perder jamas la esperanza, ya que, seas como seas, hay una sola persona destinada a estar a tu lado toda la vida.
Y creedme soy una chica con un gran problema, que se hizo a raíz de mi rebeldía; por querer presumir de algo que apenas sabía manejar, se desencadenó en un terrible accidente del cual mis dos piernas quedaron sin vida para siempre.
Desde aquello, no me valgo por mi misma, y sé que seré una carga para cualquiera que viva conmigo, el resto de mis días.
Me llamo Noa y tengo 22 años… estoy en soledad, no tengo a nadie, excepto a mi madre que se encarga de mis cuidados y necesidades diarias, y…
Esta es mi historia:
Desde aquello vivía amargada, sin ganas de vivir, no podía ya con mi alma apenada y destruida; la agonía me deboraba por dentro, era insoportable, así que, una tarde de Abril decidí poner fin a esto…
Me disponía a cumplir mi misión, con la navaja en mi muñeca, mientras miraba por la ventana, pero algo me detuvo.
Vi algo que me llamó la atención, vi pasar a un hombre que desprendía una luz cálida y maravillosa: era alto, sus cabellos dorados se mecían suavemente por la brisa primaveral, no distinguía bien sus ojos pero me los imaginaba hermosos. Caminaba despacio por la acera de enfrente, yo lo obsevaba sin parpadear, aún con la navaja posada en mi muñeca, pero sin apretarla contra la piel, y.. de repente su mirada se clavó en la mia.
¡Y se tropezó! Por poco se cae…
Yo dejé la navaja en el tocador y me agarré impulsandome como pude a los barrotes de la ventana, (vivía en una planta baja), y esbocé una risita; él me la devolvió inocente, siéndose como un niño avergonzado. Su mano derecha se alzó para saludarme y mi corazón se aceleró de alegría, viendome entre aquellas rejas parecía estar prisionera en una cárcel… más bien lo parecía.
Después se fue.
Aquel hombre de sonrisa clara… pudo quitarme de la cabeza el inútil pensamiento de rasgarme el alma… ahora sólo deseaba volver a verle, aunque fuera un instante … pero apenas sabia de su vida, ¿y si estaba casado? ¿Tendría hijos? Debía de estar entre los 30… 35 años… No tenia posibilidades, pero sentía algo extraño, me había enamorado locamente.
Esperé.. y esperé… volvía verle un par de veces pero ni siquiera se inmutaba… no me miraba apenas, sabiendo que yo estaba allí en silencio.
Otra vez me sentía amargada, sin fuerzas, pensando en la navaja sobre mi muñeca…
Pero un día…
Aquel hombre se paró a atarse la cordonera frente a mi casa, y yo rápidamente salí al portal y pasó algo: Al bajar el único escalón que había mi silla resbaló y caí al suelo con un estruendo.
Aquel hombre al oirlo, vino en mi ayuda y al fin nos conocimos.
Sus ojos volvieron a clavarse en los mios, mi corazón latía apresurado, ¡como el suyo! y sus palabras salían de su boca entrecortadas.
Desde ahí comenzó a visitarme todos los días y me confesó que nunca había estado tan cerca de una mujer, porque siempre fue un vergonzoso.
Eso me alivió, mis deducciones no fueron las correctas, pero sí la edad, tenía 33 años…
Poco después me dijo que… me amaba… que estaba completamente enamorado de mi, desde el primer día en que sus ojos me vieronm entre los barrotes de mi ventana, se enamoró del espejo del alma… y después de toda yo…
Me besó… con tanta pasión que todo lo que había alrededor desapareció con sus besos, y le pregunté: ¿Por qué has tardado tanto? Y me respondió: Tenía tanto miedo… de que no me aceptara…
Pero si él me aceptó a mi, estando en esta silla…
Bueno, esta ha sido mi historia, han pasado 10 años y todavía seguimos tan enamorados como el primer día, y enamorados del fruto de nuestro amor…
Por eso digo que, a todos nos llega seamos como seamos por fuera, si por dentro yace la verdadera belleza, somos capaces de enamorar .. tener derecho a ser amados y correspondidos…

