Sofi decidió que, aquella noche, iba a dormir con el peluche más grande que tuviera. Sus ojos de almendra se mantenÃan de lo más brillantes y su nariz y sus mejillas, todavÃa algo encendidas. Se habÃa recogido el pelo en un moño cómodo, horas atrás. Ahora, las sábanas de la...
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