No éramos ningunos delincuentes y dudo que lo seamos ahora. Sin embargo, eso no impidió que lo planeáramos meticulosamente, contemplando cada uno de los detalles, sin dejar cabos sueltos. Nada podÃa salir mal. A menos que nuestra realidad lo arruinara. Fue un viernes por la noche. Estábamos en un bar....
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