La sombra de Edgar Armando En cuanto consiga entrar en esta habitación me matará. Lo sé. Hace rato que sus afilados dedos arañan la puerta mientras repite mi nombre una y otra...
Anzuelo Armando No me arrepiento. Se lo merecía, igual que el resto. Un niñato inútil y decadente que jamás aprovechó su potencial como ser humano para...
El Cumpleaños de papá Armando -¿Quién quiere otro canapé?- dijo mamá después de la última bomba que hizo temblar el ventanal del salón. Esa noche se había puesto el vestido...
Conejo Armando El calentador despertó de forma automática cuando el Hombre abrió la llave del agua caliente de la ducha. Y mientras se enjabonaba, maldecía a toda...
Tarde Armando Tarde. Más tarde. Mucho más tarde de la hora convenida sonó el despertador aquella mañana. El Hombre saltó de la cama como si mil erizos...
Cuatro visitas Armando I. La llave atravesó la cerradura que giró hacia la izquierda con fuerza. Tras un leve empujón, la puerta se abrió y el Hombre entró...
Paredes blancas Armando El Hombre entreabrió los ojos volviendo a ser consciente de su respiración y del peso de su cuerpo hundido en la cama. Se dio la...
El genio creador Armando Otro pinchazo más. Esta vez al mismo tiempo que los cubiertos chocaban unos con otros cuando el Hombre abrió con fuerza y desesperación el cajón...