Últimas entradas por Azul Cook
  • 19 abr 2012
    De la luna al sillón
    Apesadumbrada y con sueño, sí, mucho sueño, fui despacio hacia la puerta de entrada. Eran las cinco de la mañana, pero había una luna llena tan grande que parecía que estaba frente a mi puerta, casi en mi cara, ligada por un hilo blanco. Caminé lentamente, siguiendo el hilo que...
    Archivado en Microrrelatos
  • 27 nov 2011
    Soy zurdo
    - ¿Perdón? - Dije que soy zurdo, que si puede darme aquella silla cuya estructura está pensada para la gente como yo, señor. - ¿Está usted en sus cabales? - Claro que sí, ¿por qué no habría de estarlo? - Porque ustedes siempre quieren mirar la realidad desde el otro...
    Archivado en Microrrelatos
  • 13 nov 2011
    El impostor
    Cuando Pablo llegó al lugar para comprar lo que siempre compraba a esa hora de la madrugada, sintió un frío en la espalda. Sin embargo, no pensó que esa era su última noche siendo ese “yo” que conocía bien, o por lo menos, eso creía. A las tres y quince,...
    Archivado en Microrrelatos
  • 11 nov 2011
    Mi navegador
    Hice click en el botón derecho del mouse para ver la imagen del árbol de limones, pero me apareció un virus. El enorme cartel decía: “Virus ácido al ataque. Hemos penetrado su guarida, maldito farsante.” Sabía bien que no era ninguna farsante, pero qué virus calumniador. Tomé mi gran arma,...
    Archivado en Microrrelatos
  • 14 oct 2011
    Subvención
    Son las cinco de la mañana, creo, no sé bien. Hace mucho frío y me siento un pelotudo de primera. Tengo que comprar esos atunes en mal estado y llevarlos a Juan, quien va a “enchufárselos” a “cualquier infeliz”. Ni sé para qué me metí en esto del contrabando de...
    Archivado en Cuentos
  • 13 oct 2011
    Sin sospechosos
    Gulíndez vino rápidamente, apenas tuvo los resultados de la autopsia, a hablar con el Comisario. Al llegar a la entrada de la casona señorial se tropezó y los papeles se le cayeron al suelo, solo uno quedó en la mano de Gulíndez. Este lo miró aterrorizado, una torpeza semejante no...
    Archivado en Cuentos
  • 12 oct 2011
    Solo un cactus
    Cuando Juan le devolvió el libro que Mariel le había prestado cinco meses atrás, ella no pudo más que agradecerlo, aunque estuvo enojada todo este tiempo. Con los ojos bien abiertos y llenos de ternura, ella le susurró un “gracias”, mientras abrazaba el libro y lo apretaba contra su pecho...
    Archivado en Microrrelatos