Últimas entradas por G. Munckel Alfaro
  • 25 mar 2012
    El final de una nínfula
    My sin, my soul. Lo-lee-ta. (Vladimir Nabokov) El asunto era de lo más sencillo. Es verdad que llegó a quererla, que fueron tres buenos y largos años, que ella había aprendido mucho de él (y no sólo bajo las sábanas), que estaba más linda y que con cada día se...
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  • 23 mar 2012
    Omertà
    Concuerdo con usted, señor Rodríguez. Entiendo que es un asunto secreto. Sí, como usted dice, top-secret, señor. ¿La prensa, señor? No entiendo quién pudo haberlo difundido. No señor, no fui yo. Se lo juro. Estoy consciente de ello, señor, callar esto es de vida o muerte. Sí, lo siento, era...
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  • 22 mar 2012
    Absolución y cigarrillos
    Nunca me consideré adicto, no señor; soy un fumador devoto. El cigarrillo siempre me pareció un asunto de culto. Y déjeme decirle que no soy el único. Al contrario, somos muchos y sabemos reconocernos: algo en la forma de agarrar el cigarrillo, en el cariño al apagarlo, en la perfección...
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  • 21 mar 2012
    La hora azul
    Era uno de esos días en que la soledad tiene rostro de mujer. Muchas ventanas perezosas bostezaban a su paso: la ciudad comenzaba a despertar, al igual que él, gracias al café. La libertad de no tener a dónde ir se había encargado de borrar sus rutinas, así que se...
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  • 20 mar 2012
    En algunos restaurantes
    Tras esperar los minutos de rigor, el mesero se acercó a la mesa a tomar el pedido. —Paciencia para uno, por favor. —Lo lamento, señor, pero no nos queda. ¿Quizás el señor desearía ordenar otra cosa? El hombre hundió el rostro en sus manos y lloró con estrépito y pataleo....
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  • 19 mar 2012
    El fondo del libro
    Resulta que cayó. Se lo habían advertido, pero no quiso escucharlos. Con las manos en los bolsillos y un cigarrillo (apagado, por respeto) colgando en los labios, se adentró en la biblioteca y caminó con paso firme hacia el fondo. Pronto dio con el estante prohibido, revisó los títulos y,...
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  • 18 mar 2012
    La gran ejecutora de las excusas
    A Yvonne Rojas y sus excusas. Comenzó como un simple pasatiempo que se hizo manía. De ese modo y no muy lentamente, las excusas se hicieron recurrentes en su vida: no podía vivir sin una a mano. Las tenía para todo y de todo tipo. Un día sintió un...
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  • 16 mar 2012
    El fotógrafo
    ¡Mas no! Máscara es sólo, mentido decorado, Ese rostro que luce un mohín exquisito, Y, contémplalo cerca: atrozmente crispados, La auténtica cabeza, el rostro más real, Se ocultan al amparo de la cara que miente. (Charles Baudelaire) Desde muy joven, tengo dos grandes pasiones en la vida: Baudelaire y la...
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  • 15 mar 2012
    Rooted and forced to stay
    Paso a paso me sentía más pesado. La tierra era cada vez más inestable, más húmeda, más fango. Alguien que no recuerdo me dijo que jamás podría irme. El fango acariciaba mis rodillas y se hacía más espeso, dificultándome el caminar. Me imaginé echando raíces, endureciendo con indiferencia. Alguien que...
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  • 14 mar 2012
    El insinuador de tristezas
    Es un trabajo como cualquier otro. Tengo un sueldo, colegas, una oficina, una secretaria libidinosa, un jefe que no aguanto y, sobre todo, etcétera. No sé si sea más adecuado compararme con un espía o con un heladero, pues mi oficio es tan secreto como el primero y tan simple...
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  • 13 mar 2012
    Luna de cartón
    Nadie comprende porqué le temo a la noche. Es verdad que no salgo al morir la tarde, que ni siquiera me asomo a las ventanas cuando oscurece. Sin embargo, debo aclarar que no le temo a la oscuridad. Cualquiera que me haya visitado puede asegurarlo, pues sabe que las cortinas...
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  • 12 mar 2012
    El hombre que creció (y no dejó de hacerlo)
    Cuando niño, mis padres no me enseñaron a dejar de crecer. El resultado, durante los primeros años, fue casi imperceptible: era el más alto de la clase y punto. Pero con el pasar de los años llegué a ser el más alto del pueblo, de la ciudad y, estoy seguro,...
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  • 11 mar 2012
    Persistencia voladora
    Siempre imaginé el final como una luz blanca al final de un túnel; pero ahora podía verla y comprendí mi error: se trataba de una luz alargada y ligeramente rectangular, era casi como mirar el túnel desde afuera; pero, eso sí, la luz provenía de un cielo no muy lejano....
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  • 08 mar 2012
    Conversación escuchada en un taxi
    Buenas noches maestro. ¿Por cuánto nos lleva a …? ¡Uy! ¿Tanto? Quince pesitos que sea pues. Ya. Subí tú primero. Subí carajo. ¿Y qué me importa si es tarde? Vas a ir conmigo. ¿Por qué? Porque estabas jodiendo con eso todo el día, así que ahora vas conmigo. Claro que...
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  • 07 mar 2012
    El dictador y los semáforos
    En un país cuyo nombre es tan difícil de escribir como de pronunciar, surgió un dictador famoso por sus muestras de fanatismo religioso. Cuentan que su fe lo impulsó a añadir una cuarta luz a los semáforos, haciendo que todos estos fueron reemplazados por otros con luces roja, violeta, amarilla...
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  • 06 mar 2012
    Las facciones de mi sombra
    Comenzó con una mancha más oscura en la pared. La atribuí a una imperfección del muro, al inicio de una grieta cualquiera. Pero, al moverme, seguido por mi sombra, la mancha se deslizó con ella. Estaba casi en medio de lo que sería el rostro y, al mirarla con más...
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  • 05 mar 2012
    Peregrinación vertical
    Tras descolgarse de una ojera, su caída lenta se convirtió en una carrera vertical. Atravesó la palidez de la mejilla, serpenteando hasta el borde del mentón. Desde ahí pudo contemplar el desierto en toda su extensión: Ondas tímidas que crecían hasta hacerse dunas, sólo para menguar más adelante y volver...
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  • 04 mar 2012
    Culpa dentro y fuera del sueño
    Ya estaba despierto cuando abriste la puerta del dormitorio. Ambos sabíamos por qué llorabas, pero —tienes que entenderlo— la culpa no fue mía, no puede ser mía, si sólo soñé que te pasaba. ¿Cómo podía saber, desde este lado, que en ese momento vivías una metáfora de mi sueño?...
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  • 02 mar 2012
    La sombra del fuego
    —Te la regalo, llévatela —le dijo, entregándole su sombra en una cajita de fósforos. —¿Estás seguro? —preguntó mientras miraba el obsequio, con más sorpresa que ternura—. ¿No crees que te haga falta? —No —respondió, mientras levantaba la sombra de ella, para cobijarse debajo—. Estoy resignado a ser tu nostalgia....
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  • 01 mar 2012
    Manuscrito hallado en una servilleta
    La miraba leer minuciosamente la servilleta que reposaba junto a la taza de café. Sus pupilas corrían con deleite de izquierda a derecha. Pronto, a pesar de no haber acabado con el breve cuadradito de papel, sentí la súplica de sus ojos clavarse en el descanso de los míos. Su...
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  • 29 feb 2012
    Her Trail of Ghosts
    Su sombra era larga. Era visible aun en las horas sin sombra, en los días nublados, en las noches espesas. Su sombra era larga, más larga que la de cualquiera. La arrastraba con disimulado esfuerzo. Se acostaba con ella y, juntas, tejían insomnios. Guardaban con recelo una madeja de recuerdos....
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  • 28 feb 2012
    El inmortal
    La inmortalidad le parecía cosa de todos los días. Y esa inmortalidad de todos los días se la debía al cigarrillo. Fumaba desde los once años, tierna edad en que las cajetillas de cigarrillos lucían vistosos diseños coleccionables. Con el tiempo, un texto de mal augurio se apoderó de las...
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  • 27 feb 2012
    Una moneda bajo la lengua
    Se dice que, hace incontables ayeres, se tenía la costumbre de cubrir los ojos a los difuntos con un par monedas (destinadas a llenar las arcas del barquero que los llevaba, sin distinción de buenos o malos, al mismo subsuelo de eterno reposo). Lo que no se dice es que...
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  • 26 feb 2012
    La piel con que me llamaste
    Now I’m ready to close my eyes And now I’m ready to close my mind And now I’m ready to feel your hand And lose my heart on the burning sands And now I wanna be your dog. (Iggy & the Stooges) Al interior de la otra noche —la íntima—...
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  • 24 feb 2012
    No lea tristeza donde dice lluvia
    Afuera llueve. Adentro hay tazas humeantes, cigarrillos, ropa empapada decorando el piso, huellas húmedas en dirección a la ventana. Afuera, una golondrina se posa junto a la ventana y sacude su plumaje. Adentro, desnudos bajo una frazada, miran a la golondrina hacer llover. Afuera caen las últimas gotas que la...
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  • 23 feb 2012
    Caronte naufragado
    Es verdad que Caronte había perdido la memoria. Su última excursión fluvial lo había llevado más lejos de lo acostumbrado: ahora su poderoso río se veía reducido a un insignificante hilillo de agua y hacía calor. Por supuesto, el bote no podía dar media vuelta y la irrisoria profundidad del...
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  • 22 feb 2012
    La máquina contestadora
    La máquina contestadora guardaba celosamente un mensaje. El hombre, malhumorado dueño de casa, estaba decidido a extraer a dedazos el mensaje que, quizás, hubiera dejado ese amor de su vida que evitó por tantos años. Era importante escuchar y borrar el mensaje antes de que llegara la esposa, pero la...
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  • 14 dic 2011
    La cucharilla de azúcar
    Poco a poco, el líquido negro subió desde la cañería hasta girar lentamente en el lavaplatos, mientras unos trozos de cristal tintineaban y temblaban, recogiendo el líquido caliente y encerrándolo en el interior de una taza hasta llenarla, taza que, inmediatamente, voló por la cocina hasta engancharse entre los dedos...
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  • 13 dic 2011
    Entierro
    “¿Te das cuenta?â€, dijo mientras el Mudo se apoyaba en el mango de la pala, descansando por un momento. “Todo habría salido bien si me hubieras escuchadoâ€, dijo, pero el Mudo sólo lo miraba, sin responder. “Lo que pasa es que eres un imbécil, querido amigoâ€, dijo, y el Mudo...
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  • 11 dic 2011
    En el umbral
    Es verdad que demolieron la vieja casa. Quizás si hubiéramos llegado una semana, un mes o un año antes (no me dijeron cuándo pasó), la casa seguiría luciendo todo el esplendor de su decadencia. Sabes bien que, con nosotros de vuelta, no se hubieran atrevido a tocar una sola piedra....
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