Cada noche, en su oscuro rincón, envuelto en humo de cigarrillos, en aromas baratos y risas ebrias, deja a su alma romperse un poco más. Sus dedos…caricias que pasean en el recuerdo. Notas que rompen en dulce y triste melodía… tango añorado, baile olvidado que un día fundió sus cuerpos....
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