El pueblo parecÃa abandonado. El horizonte ennegrecido y la cercanÃa de la lluvia lo hacÃan languidecer, como si temiera desaparecer tras el agua. O tal vez era yo. No me gusta estar lejos de casa cuando se acerca una tormenta, pero no pude negarme. Carla era insistente, aunque la definirÃa...
Archivado en Cuentos
