Me matas. He muerto desde que lo intentas. Me quemas la piel y desaparece poco a poco de mis ojos. Volaron mis cabellos a toda prisa y sin mirar atrás con cada uno de tus incómodos besos. Pieles incompatibles. Sobre la cama, soy un amasijo de huesos inservibles. Me palpo...
Archivado en Cuentos

