El encuentro Dicen que llegó haciendo dedo. Cuando lo vieron, ya estaba subiendo la cuesta de la avenida. Flaco, alto y desgarbado. Repechaba la loma...
Bueno, ya está, la oscuridad es penumbra y me despiertan las acaloradas discusiones de los pajaritos tras la ventana. Es inútil, aun cuando intento dormirme...