Las horas pasaban lentamente, los últimos minutos de la tarde se iban aunque no lo quisieran. Él la miraba sin que ella se diera cuenta, su fiel compañera, su amada. Los cabellos castaños de alguna época pasada habÃan desaparecido tras aquellos canos que ya no reconocÃan a su dueña. Pero...
Archivado en Cuentos
