Ni sabÃa lo que era el dubstep pero ella sólo era dubstep. Cada centÃmetro de su piel se desnudaba con un desorden ruidoso y sin envoltorios, cientos de gritos, un estallido y consecuencias, pero con soltura y ritmo perfecto, semi-salvaje, semi-erótico, semi-convulsivo, semi-estoy-a-punto-de-morirme-ahora-mismo-pero-prometo-no-hacerlo-de-momento. Entre su cirrosis y su sobredosis, éxtasis...
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