Boquiabiertos quedan tus espejos de albergarte sin marco la belleza; los sillones se pelean por amoldarse a tu silueta; hay revueltas de cuaderno porque todas quieren ser tu hoja primera, donde vuelques los designios de nuestra primavera… Ya me doy cuenta de que no voy a reconquistarte, aunque siga atosigándote a letradas. Aunque seguiré...
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