Hubo un tiempo en donde la tierra se retorcía de sufrimiento, ríos de lava roja y azufre cubrían el terreno. Ésa era su forma de llorar. Lanzar bolas de fuego, y permanecer inestable ante sus propios deseos de forjamiento. La culpa no era de los inexistentes caprichos de la tierra,...
Archivado en Cuentos

